El actor inglés de 67 años repasó en una entrevista los años más turbulentos de su carrera, los problemas físicos derivados de su esfuerzo por cumplir con los estándares de belleza de la industria y su reencuentro con la cantante.
El actor Rupert Everett, conocido mundialmente por su papel en La boda de mi mejor amigo, concedió una entrevista al diario The Guardian en la que repasó su trayectoria y los costos físicos de su adaptación a los estándares de Hollywood. A sus 67 años, el intérprete británico afirmó que se “arruinó” a sí mismo al intentar cumplir con el ideal de belleza muscular que exigía la industria.
“Me arruiné a mí mismo. Ahora casi estoy lisiado por eso”, declaró Everett. Explicó que durante décadas realizó levantamiento de pesas sin los estiramientos necesarios, lo que provocó problemas musculoesqueléticos. “Nunca me molesté en hacer todas esas cosas, como estiramientos, que eran necesarias para levantar pesas porque los tendones se van tirando cada vez más. Yo no hice nada de eso. Así que ahora mi muerte será musculoesquelética, creo”, sostuvo.
El actor recordó que en su juventud era alto, flaco e inseguro, y que llegó a usar prótesis musculares debajo de la ropa para aparentar una figura más fuerte en la vida real y en sus primeras audiciones. Con el tiempo, reemplazó esos artificios por rutinas de entrenamiento intensivas. “Todo era por vanidad. La vanidad suele ser un sentimiento de profunda inseguridad más que de sentir lo fabuloso que soy”, reflexionó.
En la misma entrevista, Everett se refirió a su relación con Madonna, con quien compartió pantalla en Una pareja casi perfecta (2000). La amistad entre ambos se deterioró tras la publicación de las memorias del actor, en las que incluyó observaciones sobre la cantante, como que olía “levemente a transpiración”. Luego de un tiempo sin hablarse, Everett confirmó que hicieron las paces.
También realizó una autocrítica sobre su comportamiento pasado. “Creo que era un poco sociópata”, admitió al recordar decisiones que afectaron a quienes lo rodeaban. Se autodefinió como “un monstruo terrible”, “imposible” y “un cabrón”, y señaló que lucha contra esas actitudes en la actualidad.
En cuanto a su vida personal, Everett recordó relaciones amorosas con celebridades como Susan Sarandon, Béatrice Dalle y Paula Yates, con quien mantuvo un vínculo durante seis años mientras ella seguía casada con Bob Geldof. Actualmente, el actor vive en el campo inglés junto a su esposo, Henrique, con quien se casó en 2024. “Creo que recién ahora me estoy convirtiendo en un adulto”, confesó.
Lejos de los excesos de su juventud —fue adicto al sexo y a las drogas—, Everett afirmó que su vida es más tranquila y que divide su tiempo entre nuevos proyectos profesionales y una vida alejada del ritmo frenético de sus años de fama.
