El contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo afirmó que la fiscalía lo trató de ‘pérfido’, mientras que el excapitán Claudio Villamide sostuvo que el comandante del buque es el responsable absoluto de la seguridad. Ambos hicieron uso de la última oportunidad para declarar ante el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos.
EL CALAFATE.- El contraalmirante Luis Enrique López Mazzeo (R), uno de los exjefes de la Armada procesado en el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, declaró: “La fiscalía me ha tratado de pérfido”. La afirmación fue realizada durante la audiencia llevada a cabo en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos.
López Mazzeo, quien ocupó el cargo de comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA), está acusado de permitir la participación del submarino en la última misión pese a conocer deficiencias críticas de mantenimiento. Desde la Base Naval Puerto Belgrano, era la máxima autoridad responsable de la preparación y disponibilidad operativa de los medios navales.
“Voy a hacer esta declaración ampliatoria para ampliar algunas cuestiones y refutar acusaciones que se me han hecho a lo largo de este proceso que no existían antes de comenzar”, afirmó al inicio de su intervención. Visiblemente enojado, se dirigió al Ministerio Público Fiscal y sostuvo que lo habían tratado de “pérfido” durante el juicio.
López Mazzeo detalló el Plan de Operaciones de los buques desplegados para la Tercera Etapa de Mar de 2017, operativo que convocó a las fuerzas en Ushuaia. A su regreso naufragó el ARA San Juan. Mostró informes diarios que recibían los altos mandos con la ubicación exacta de cada buque. “Yo realmente me sentí muy ofendido, que me hayan tratado de pérfido, de ocultar y mentir información, cuando estaba escrita”, afirmó.
Fuentes del equipo del Ministerio Público Fiscal consultadas por LA NACION negaron que en alguna de las más de 20 audiencias se hayan referido en esos términos al excomandante.
Por su parte, Claudio Javier Villamide, ex capitán de navío y comandante de la Fuerza de Submarinos (COFS), también realizó una defensa enfática. Villamide fue el único de los cuatro procesados destituido de la fuerza por un tribunal militar. Sostuvo que su destitución se debió a no haber insistido enfáticamente al capitán Fernández sobre la conveniencia de permanecer en superficie durante la última comunicación, entre otras razones.
Villamide cuestionó que se juzguen “con el diario del lunes” decisiones tomadas en tiempo real. Afirmó que la reglamentación establece que el comandante del buque es el responsable absoluto de la seguridad de su nave, y que ordenarle algo desde afuera en ese momento crítico era “potencialmente peligroso”. “Mal podía yo darle una orden que pudiera generarle otra variable que le generara más presión”, declaró.
Tras dos horas de declaración, Villamide expresó: “No somos descriteriados, no somos temerarios, somos profesionales; todos, desde el cabo más moderno hasta el comandante, sabemos lo que hacemos”.
Héctor Aníbal Alonso, capitán de navío y exjefe del Estado Mayor del COFS, amplió su declaración por escrito. Hugo Miguel Correa, capitán de fragata y exjefe del Departamento de Operaciones, no lo hizo.
Para mañana se esperan las declaraciones de 14 familias de los marinos fallecidos, querellantes en la causa, con lo que se cerrará la etapa de audiencias antes de los alegatos.
