La Defensoría de los Habitantes informó que la producción nacional de frijol se redujo un 25.9% entre 2006 y 2024, y advirtió que esto, sumado al fenómeno de El Niño, podría afectar la seguridad alimentaria del país.
La Defensoría de los Habitantes de Costa Rica señaló que la producción nacional de frijol cayó un 25.9% entre 2006 y 2024. Según un informe citado por elmundo.cr, ese descenso, junto con el impacto del fenómeno de El Niño, podría afectar la seguridad alimentaria del país.
El informe atribuye parte del retroceso a la falta de acceso al crédito para los pequeños productores. También indica que la irregularidad de las lluvias y el aumento de las sequías asociados a El Niño redujeron la previsibilidad de las cosechas y elevaron el riesgo de pérdidas.
Costa Rica pasó a depender más de las importaciones para abastecer el consumo interno, según el informe. Esa dependencia aumenta la vulnerabilidad ante precios internacionales y problemas logísticos derivados de crisis externas.
El Niño alteró los patrones de precipitación en Costa Rica y afectó especialmente a las regiones productoras de frijol. Las sequías prolongadas derivaron en suelos menos fértiles y en una menor capacidad de las plantas para desarrollarse, lo que limitó el rendimiento de las cosechas y encareció los costos de producción.
En palabras del informe: “El rescate del subsector frijolero no debe verse únicamente como una política agrícola, sino como una estrategia nacional para garantizar derechos humanos, fortalecer la soberanía alimentaria y promover un desarrollo rural más inclusivo y sostenible”, afirmó Angie Cruickshank Lambert, defensora de los Habitantes.
El análisis de la Defensoría indica que el sistema financiero agrícola nacional prioriza actividades como la ganadería bovina y el café, y relega al sector frijolero. El financiamiento para el frijol fue históricamente marginal: menos del 0.20% del crédito agropecuario nacional y, desde 2021, entre el 0.01% y el 0.02%.
Esa falta de recursos limita la capacidad de los agricultores para invertir en tecnologías que les permitan adaptarse a los cambios climáticos extremos. Además, los recursos financieros se concentran en las regiones Central y Huetar Norte, mientras las zonas rurales periféricas, entre las más afectadas por la sequía, quedan rezagadas.
Las productoras mujeres enfrentan barreras adicionales por las limitaciones en el acceso a la propiedad de la tierra y la falta de garantías patrimoniales, lo que restringe su acceso al crédito.
El impacto del fenómeno de El Niño no se limita a la agricultura. En ganadería, la combinación de menos agua y menor disponibilidad de pasto presiona la producción de carne y leche, según Infobae. De acuerdo con Infobae, una reducción del 50% en el recurso hídrico podría traducirse en una disminución del 23% en el consumo de alimento seco por parte del ganado.
La Defensoría advirtió que la reducción sostenida de la producción nacional de frijol y el impacto de El Niño aumentan los riesgos de inseguridad alimentaria y de pérdida de empleos rurales. La institución urgió al Gobierno a revisar los mecanismos de financiamiento y a reconocer la producción agrícola como una infraestructura social estratégica, vinculada con la estabilidad social del país.
