La Audiencia Nacional retoma el miércoles el juicio del caso Kitchen con la declaración como acusado de Andrés Gómez Gordo, inspector que trabajó para el Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha. La Fiscalía pide 15 años de prisión para él.
Madrid, 21 jun (EFE).- El juicio del caso Kitchen, la presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas entre 2013 y 2015, se retomará el próximo miércoles con la declaración como acusado de Andrés Gómez Gordo, un inspector que trabajó para el Gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha.
La Audiencia Nacional reanudará así, con una sola jornada la próxima semana, el juicio contra la cúpula del Ministerio del Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy, en el que ya han comparecido el exministro Jorge Fernández Díaz y otros cuatro acusados y aún tienen pendiente prestar declaración otros cinco.
La vista oral se retomará con la declaración de Gómez Gordo, a quien la Fiscalía pide 15 años de cárcel, al entender que fue una de las personas, junto al excomisario José Manuel Villarejo, encargadas de controlar al chófer del extesorero, Sergio Ríos, que fue captado como confidente por la presunta trama.
Entre 2011 y 2015 Gómez Gordo fue director general de Documentación y Análisis en Castilla-La Mancha, bajo el Gobierno de Dolores de Cospedal, que entonces era también la secretaria general del Partido Popular.
Este inspector jefe, que tras trabajar en Castilla-La Mancha pasó a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía, fue, según la Fiscalía, uno de los encargados de captar al chófer de Bárcenas, de quien recibía información que no se comunicó a los investigadores del caso Gürtel y pagó al conductor con fondos reservados, relevando en esta función a Villarejo.
También acusa el Ministerio Fiscal a este inspector de haber incluido un parte en el sistema interno de la Policía ‘de modo torticero’ para crear el ‘artificio’ de que la información de Kitchen se había compartido con los investigadores de Gürtel, algo que ocurrió ‘dos años después del inicio de las primeras actuaciones policiales’ relacionadas con Bárcenas y su chófer.
Pese a que en el juicio se han evidenciado los contactos de Villarejo o Gómez Gordo con Dolores de Cospedal, este procedimiento no enjuicia una posible conexión política entre la operación parapolicial y el Partido Popular, después de que el juez instructor dejase fuera de esta causa a la ex secretaria general del PP.
Tras Gómez Gordo, deberá declarar el exchófer de Bárcenas, Sergio Ríos Esgueva, que como confidente cobró 54.000 euros procedentes de los fondos reservados y que además en una oposición logró convertirse en policía, un nombramiento que el Ministerio Fiscal pide anular. Esgueva, suspendido actualmente de empleo y sueldo en la Policía, enfrenta una petición de 12 años y medio de cárcel por parte de la Fiscalía.
En este juicio, que se alargará hasta finales del mes de julio, los últimos acusados en declarar serán tres agentes contra los que no presentó acusación la Fiscalía: el inspector José Luis Olivera, José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díaz Sevillano.
