El líder mapuche, detenido desde hace más de un año, fue trasladado el miércoles desde Rawson a Esquel. Fotos difundidas tras el traslado muestran cambios en su apariencia física.
El traslado de Facundo Jones Huala desde la cárcel de Rawson a la de Esquel, concretado el miércoles luego de una puja entre el Servicio Penitenciario y su defensa, puso en circulación una serie de fotos del líder mapuche que colocaron la atención sobre los cambios en su imagen.
Se trata de fotos o capturas que muestran al activista -condenado en Chile por un incendio y hoy investigado en el país- atravesando distintas etapas.
Una de ellas, que circuló tras el traslado, pero que fue tomada hace más de un año, muestra una imagen de Jones Huala que dista mucho de aquella que proyectaba no mucho tiempo atrás como uno de los referentes de la autodenominada Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).
En ella se observa a un Jones Huala sin la barba rala que acostumbraba llevar y desprovisto del tradicional poncho en el que solía enfundarse. Pertenece a una audiencia del proceso judicial local que lo investiga por participar «en agrupaciones destinadas a imponer ideas o combatir las ajenas por la fuerza o el temor».
Desde su entorno señalaron que afeitarse no fue una decisión personal, sino una imposición de la cárcel de Rawson.
Otra captura, más actual, lo muestra algo desmejorado respecto a aquella versión previa, pero con el habitual paño alrededor de su cabeza. Es de una audiencia del mes de diciembre.
Los cambios en su imagen, sin embargo, no implicaron un giro en sus convicciones. «El motivo por el que estoy detenido -dijo en aquella audiencia- es luchar por los derechos de mi pueblo. Esas demandas siguen vigentes».
«Que nos devuelvan la tierra de una vez por todas», afirmó. Pidió por el «reconocimiento de una persecución política-judicial» en su contra y también sostuvo que el conflicto encuentre una «solución política», «no judicial ni represiva».
Hasta este miércoles y desde hacía más de un año, Jones Huala permanecía detenido en una cárcel de máxima seguridad en Rawson. Había declarado las condiciones carcelarias en la que se encontraba y solicitado sin éxito su traslado a Trelew para poder estar cerca de su familia.
Para impulsar su reclamo inició una huelga que primero fue líquida y luego seca, lo que implica un abandono total de la ingesta. No circularon nuevas imágenes suyas después de esa medida autoimpuesta.
«Costó muchísimo. Han puesto todos los obstáculos posibles», declaró su abogado, Gustavo Franquet, a Radio Chubut, respecto al traslado y apuntando contra el Gobierno y la fiscalía.
Otra foto emblemática fue tomada por la Policía de Río Negro, luego de haber sido detenido tras intentar abrir dos autos en el centro.
A Jones Huala hoy se lo investiga por su presunto rol dentro de RAM y por discursos públicos en los que la fiscalía sostiene que habría reivindicado o promovido acciones violentas.
Fue denunciado por el Gobierno en febrero de 2025 y detenido en junio de ese mismo año. Se le imputa haber integrado una organización cuyo objetivo principal habría sido «imponer sus ideas por la fuerza y aterrorizar a la población local», según la fiscalía.
Esa imputación fue ampliada a fines del mes pasado, cuando se prorrogó su prisión preventiva por 90 días, medida que se extenderá hasta el 30 de agosto.
Jones Huala contaba con una condena como precedente por el incendio de una vivienda en Río Bueno, Chile, en 2013, y por tenencia ilegal de un arma de fabricación artesanal. Recibió una pena de seis años por incendio y tres años por el arma, que ya fue cumplida.
