La Copa del Mundo en Estados Unidos no solo es una competencia deportiva, sino también un escenario de soft power donde las naciones exhiben su identidad. Argentina, como campeona vigente, despliega una estrategia de marca que combina talento, creatividad y presencia global.
En 1851 se construyó en Hyde Park un edificio de hierro y vidrio donde 25 países exhibieron aquello que los hacía modernos: máquinas, manufacturas, objetos de arte, locomotoras. El Crystal Palace fue la primera Gran Exposición de los Trabajos de Industria de Todas las Naciones. Este Mundial de fútbol, con sede en Estados Unidos, funciona como una vidriera global de soft power y diplomacia.
El anfitrión, Estados Unidos, llegó con una campaña de Fox que imaginaba una épica nacional improbable. Tras su eliminación, The New Yorker observó que la selección de inmigrantes y dobles nacionalidades ofrecía una respuesta a las formas cerradas de entender la identidad nacional. México, Noruega y Francia también vivieron el torneo desde su propia identidad.
Argentina, campeona del mundo y con Lionel Messi como figura, tiene un protagonismo consolidado. La camiseta celeste y blanca es la más repetida a nivel global para un país de pocos habitantes. Thierry Henry declaró tras el partido ante Egipto: «Sus lágrimas y lo que representa para su equipo nos recuerda que es humano… Pero el resto de lo que hace no es humano».
Detrás de esta selección, una identidad «argenglob» se ha posicionado entre el hard power (el papado de Francisco, la irrupción de Milei como ícono global) y la cultura y el deporte: Franco Colapinto, la Generación Dorada, Mariana Enriquez, Bizarrap, Duki, Mercado Libre, Globant, DJ Hernán Cattáneo, Vercel, y la moda urbana con Supreme y La Martina.
La Selección cerró seis nuevos sponsoreos durante el Mundial. Leandro Petersen, responsable comercial de AFA, afirmó: «Tenemos una estrategia global con ejecución local. La AFA trabaja cada mercado con un lenguaje propio. No se comporta como una federación que vende camisetas sino como una marca de deporte y entretenimiento con ambición multinacional».
En Atlanta y Miami, ejecutivos argentinos en corporaciones globales son reconocidos por compromiso, manejo de crisis y creatividad. La publicidad de Fernet-Branca, Quilmes y Georgalos refleja atributos como intensidad, perseverancia y fanatismo exótico en Bangladesh.
Guillermo Oliveto, especialista en consumo, sostuvo: «Históricamente el espíritu argentino era decodificado como una creatividad intratable… Con Messi pasamos a un apasionado talento admirable. La novedad es que ahora casos como Messi y Colapinto articulan la magia del hacer con un sano saber del trato hacia el otro».
Silvina Seiguer, ex directora de comunicación de McDonald’s, señaló: «En la comunidad creativa los argentinos destacan por su personalidad fuerte, su aura de talento, pero también por no darse por vencidos o por trabajar en situaciones adversas».
Diqui James, creador de Fuerza Bruta, explicó el acuerdo con la escuela de circo de Beijing: «Hay una manera de hacer las cosas muy argentina, de un método en el caos, de un compromiso total para que las cosas salgan».
El fenómeno «argenglob» recorta la identidad argentina en el grito de «Libertad» del himno, la conciliación con la sustancia criolla e inmigrante, y una voluntad de trascender fronteras. La Argentina Week en Nueva York y el intercambio entre Milei y Noah Yuval Harari en Financial Times sobre IA refuerzan esta proyección.
