domingo, 12 julio, 2026

Muchos candidatos, ninguna regla y todo atado a la disputa presidencial

A más de un año de las elecciones provinciales en Buenos Aires, la sucesión de Axel Kicillof ya genera movimientos entre intendentes, ministros y legisladores, aunque las reglas electorales y la definición presidencial aún no están resueltas.

Todavía falta más de un año pero en la Provincia ya se empiezan a imprimir estampitas. Intendentes, ministros, legisladores provinciales y hasta nacionales comienzan a sonar para la pelea por la sucesión de Axel Kicillof.

Lo hacen antes de que estuviera resuelto ninguno de los tres condicionantes que deberían ordenar esa carrera: si habrá PASO, si se volverá a desdoblar las elecciones de las nacionales, y si se toca la ley que hoy pone límite a la reelección indefinida de intendentes. Pero hay una cuarta variable, la que en rigor puede terminar de mandar sobre las otras tres: quién será el candidato a presidente. Esa definición, que no se toma en la Provincia, es la que puede terminar fijando las reglas de juego de todo el resto del tablero bonaerense, y hoy no está escrita.

Si Fuerza Patria logra el acuerdo que hoy nadie garantiza y consigue ungir a un candidato único, la lógica indicaría que el sector que ponga a ese postulante debería correrse de la disputa bonaerense. Acá se abren distintos escenarios: si ese candidato es Axel Kicillof, ¿el kirchnerismo se queda con la gobernación como plato de consuelo? ¿Y con qué se queda, en ese esquema, Sergio Massa? El massismo está dispuesto a hacer valer su poder en la mesa de discusión tanto en la carrera presidencial como en la provincial. Aparece en el juego además, un grupo de intendentes que no se juega por ningún candidato presidencial pero quiere, después de tantos años de quedar afuera, que uno de ellos llegue a la gobernación.

El otro fantasma que frena la definición de la sucesión es el calendario. Si la elección bonaerense vuelve a desdoblarse y esa decisión llega antes del cierre de listas nacional, todo el esquema de negociación conjunta puede quebrarse. ¿Puede haber interna en la Provincia más allá de lo que se resuelva a nivel nacional? ¿Están dispuestos los distintos sectores del peronismo a jugarse el territorio bonaerense contra un LLA y un PRO que prometen llegar unidos a esa pelea?

Desde el sector que conduce Kicillof la respuesta es que no le temen a desdoblar. El argumento que repiten es que con la Boleta Única Papel ya no existe el efecto arrastre del que se podía beneficiar un candidato a presidente con la vieja lista sábana. Desdoblar, en ese cálculo, ya no perjudica al postulante presidencial del propio espacio que hasta acá podía beneficiarse de candidatos locales. Todo lo contrario: permite blindar concejos deliberantes, como pasó en septiembre pasado, sin que los jefes comunales paguen el costo político de una mala elección nacional en octubre. La definición sobre desdoblar o no llegará una vez que esté definido el escenario nacional en el Congreso (PASO sí o PASO no).

Mientras Sergio Massa aún no adelanta nada sobre su postulación, para el territorio bonaerense sí ya se conocen posibles nombres del Frente Renovador: El intendente de San Fernando, Juan Andreotti fue uno de los primeros, pero también hay que anotar a los diputados Cecilia Moreau y a Sebastián Galmarini. El tigrense no llegará con las manos vacías a cualquier mesa de reparto.

La lista de nombres propios crece semana a semana y ya alcanza a todas las tribus del peronismo bonaerense. Desde el Movimiento Derecho al Futuro Jorge Ferraresi no dejó lugar a dudas: “Axel presidente, Ferraresi gobernador”, la consigna que pegó en su unidad básica de Avellaneda antes de pedir licencia de la intendencia para comenzar a recorrer la provincia. Gabriel Katopodis, desde la gestión, encabeza un fuerte contraste con la gestión de Javier Milei y construye perfil de gestor antes que de candidato declarado. El ministro de Obras Pública se plantó varias veces frente al ministerio de Economía para reclamar fondos y obras. Este fin de semana volvió a apuntar a Milei por decir que en Argentina no hay mucho más que dulce de leche y biromes. Además, Julio Alak recorre la Provincia con la excusa de dar cursos de formación política del PJ bonaerense, un formato que le permite instalar territorio sin la exposición de una candidatura formal.

Mayra Mendoza es la carta de La Cámpora, la que ordena puertas adentro del sector que referencia Máximo Kirchner. Hay más: La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, se anota en la carrera y pretende empezar a imponer su nombre desde las bases. Ya bautizó su espacio, Reconquista, y no disimula: “se viene Mariel”, dicen los afiches que empapelan su distrito y alrededores. Está claro que se siente cercana a Cristina Kirchner, a quien visita en San José 1111.

Hay un patrón que se repite en cada ciclo electoral bonaerense y este no es la excepción: los intendentes tratan de fortalecerse para llegar a la mesa de discusión con más poder propio, para ganar más lugares en las listas, aunque hasta ahora nunca lograron imponer un candidato a gobernador. Mucho territorio pero poca vocación de las cúpulas por cederles el espacio de la Gobernación.

En ese casillero aparece el Grupo AFA, el espacio que empezaron a tejer Federico Achával (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), y que fue sumando comensales: Marisa Fassi (Cañuelas), Juan Pablo García (Dolores), y Federico Susbielles (Bahía Blanca). El picado de fútbol de los fines de semana funciona como excusa y como termómetro: ahí se acercan posiciones que después reaparecen en la mesa política.

Este nuevo sector no busca romper nada. Se lleva bien con las tres patas de Fuerza Patria: con el Movimiento Derecho al Futuro que conduce Kicillof, con el Frente Renovador de Massa y con La Cámpora. Aseguran trabajar cómodos con los distintos espacios y se muestran por encima tratando de ampliar. Ya tuvieron una foto con Fernando Gray, el intendente de Esteban Echeverría más crítico del sector que referencia Máximo Kirchner. El Grupo AFA ya maneja dos nombres propios para la gobernación: Achával y Otermín. La pregunta es si lograrán sentarse de igual a igual con los otros tres sectores que hoy integran Unión por la Patria en el territorio bonaerense.

Entre las reglas de juego que aún no terminan de escribirse y una candidatura presidencial que todavía no tiene ni siquiera una mesa de discusión, la sucesión bonaerense es, por ahora, una imagen con muchos protagonistas y ningún final escrito. Demasiados movimientos acelerados que demuestran que cada tribu está cuidando no quedar afuera de la foto final.

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