El economista Martín Burgos afirmó que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central propuesta por el Gobierno es ‘mucho más ortodoxa’ que la anterior y limita las herramientas del Ejecutivo.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central reabrió el debate sobre el rol de la autoridad monetaria. Para el economista Martín Burgos, el proyecto impulsado por el Gobierno plantea un cambio en la orientación del organismo, con énfasis en la estabilidad monetaria y menor margen para intervenir en otros aspectos económicos.
Burgos declaró que la iniciativa representa un regreso a un esquema más tradicional. ‘Es una Carta Orgánica mucho más ortodoxa de la que había antes’, afirmó, y señaló que la modificación apunta a reducir herramientas disponibles para el Ejecutivo y reforzar la independencia del Banco Central.
El economista recordó que la reforma de 2012 había ampliado los objetivos del Banco Central al incluir metas de empleo y desarrollo económico. En contraste, sostuvo que la nueva propuesta ‘restringe muchísimo las herramientas a disposición para el Gobierno, para el Tesoro, en particular’, al priorizar la estabilidad monetaria.
Burgos consideró que el modelo responde a una visión tradicional aplicada en América Latina, pero advirtió que experiencias similares no siempre tuvieron resultados positivos. ‘Para Argentina no funcionó, porque recordemos que tuvimos la crisis del 2001’, señaló, y comparó la iniciativa con las reformas de la década de 1990.
Afirmó que las economías actuales requieren mayor flexibilidad para responder a shocks externos, como un aumento internacional del precio de los combustibles. ‘Hay que tener más herramientas y no menos herramientas y ser mucho más flexibles’, remarcó.
Consultado sobre la influencia del FMI, Burgos consideró que el organismo probablemente respalde los cambios, aunque cuestionó su historial. ‘El FMI ha tenido muchísimos errores en cuanto a interpretar la economía argentina’, sostuvo, y recordó el préstamo de 2018.
También se refirió a declaraciones de la directora gerente del FMI y marcó una contradicción entre sus recomendaciones y las políticas oficiales. ‘La macro no llega a la micro, como dice el propio gobierno. Así es. No hay derrame’, afirmó. Destacó que la titular del FMI mencionó la necesidad de invertir en educación, infraestructura y transparencia, pero consideró que esos lineamientos no se reflejan en la política actual y calificó el contraste como ‘muy paradójico’.
