El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA confirmó una reducción de la pobreza en el período 2022-2025, aunque precisó que la magnitud es inferior a la que surge de la metodología tradicional del INDEC.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un documento en el que analiza la evolución de la pobreza en Argentina entre 2022 y 2025. El informe, coordinado por Agustín Salvia, indica que las condiciones monetarias de los hogares experimentaron una mejora reciente, pero aclara que la reducción no constituye un cambio estructural y que las cifras son menores a las que surgen de la metodología oficial.
Según el documento, al tomar los datos del INDEC para el total urbano, la tasa de pobreza cayó 10,9 puntos porcentuales entre 2022 y 2025. Sin embargo, al aplicar la estimación alternativa del Observatorio, que ajusta la captación de ingresos y actualiza las canastas de consumo, el retroceso se reduce a 3,1 puntos. En el caso de la indigencia, la estadística oficial muestra una baja de 2,3 puntos, mientras que la medición de la UCA la ubica en 0,5 puntos.
El informe detalla que el principal factor de la mejora reciente fue la recuperación parcial de los ingresos laborales, impulsada por un abaratamiento relativo de los alimentos y bienes básicos frente a la inflación general. Las transferencias del Estado, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar, tuvieron un impacto secundario en esta última etapa y funcionaron principalmente como red de contención durante el ciclo previo.
Los investigadores dividieron el período en tres etapas. Entre 2022 y 2023, la leve mejora en los ingresos laborales fue neutralizada por el encarecimiento de las canastas básicas, lo que mantuvo los índices de pobreza con estabilidad relativa. Entre 2023 y 2024, los datos oficiales mostraron una baja de medio punto, pero el análisis de la UCA detectó un aumento de 5 puntos porcentuales, con caída de ingresos laborales y mayor desigualdad. Entre 2024 y 2025, ambas mediciones coincidieron en una baja: 12,1 puntos según la metodología oficial y 8,0 según la alternativa, impulsada por la recuperación parcial de los salarios y la desaceleración de los precios de las canastas básicas.
El Observatorio concluyó que la reducción actual de la pobreza depende de la estabilización de los precios relativos, lo que deja a las familias vulnerables ante un eventual nuevo aumento inflacionario. Para que la mejora sea sostenible, los investigadores señalaron que se requiere un crecimiento económico que genere empleos productivos, protegidos y con mejores remuneraciones.
