La profesora de autoescuela Mireia Brunet y el examinador de tráfico Gustavo Palma explican los factores que determinan el resultado del examen práctico de conducir, los errores más frecuentes y las maniobras que generan mayores dificultades.
El examen práctico de conducir es recordado por la mayoría de los aspirantes por los nervios. Desde el otro lado del asiento, el profesor permanece atento y el examinador evalúa cada decisión y reacción del conductor. Mireia Brunet, responsable de La Meva Autoescola, y Gustavo Palma, examinador de Tráfico desde hace 25 años, describen los aspectos que influyen en la evaluación.
Según Brunet, la técnica de manejo no garantiza por sí sola el aprobado. “Conducir no consiste solo en mover un volante, consiste en entender constantemente lo que está ocurriendo a tu alrededor”, afirmó en declaraciones a La Vanguardia. Añadió que los nervios pueden influir, pero cuando el alumno controla el vehículo e interpreta el entorno, pasan a un segundo plano. El problema aparece cuando el aspirante deja de observar, como en un semáforo en rojo o un stop mal resuelto.
Palma, con 25 años de experiencia, señaló que el fallo más repetido es el stop. “El stop continúa siendo el rey de los suspensos. Mucha gente reduce la velocidad, mira y sigue, como si fuera un ceda el paso, pero un stop obliga a detener completamente el vehículo”. También mencionó errores en glorietas por mal uso de intermitentes o mala interpretación del tráfico.
Respecto a la maniobra más complicada, Brunet indicó que no es el aparcamiento, sino frenar en un coche con cambio manual, por la coordinación que requiere entre freno, embrague y detención exacta del vehículo. “Prefiero que un alumno cale el coche antes de que deje de pensar y de mirar”, sostuvo. “Un coche calado vuelve a arrancar. Lo realmente peligroso es perder el control de la situación por estar más pendiente de que el motor no se pare que de todo lo que ocurre alrededor”.
Palma negó que el resultado del examen esté decidido en los primeros minutos. “Es uno de los grandes mitos del examen práctico. He visto aspirantes empezar completamente bloqueados y terminar haciendo una conducción excelente. Si decidiéramos en los primeros minutos, el examen no tendría sentido”.
Ambos coincidieron en que la capacidad de anticipación es clave. “Conducir bien consiste en detectar un problema antes de que aparezca”, explicó Palma. “Ver a un peatón que puede cruzar, un coche que va a incorporarse o una situación que obliga a reducir la velocidad antes de que sea demasiado tarde”. Brunet añadió: “Las manos llevan el coche, la mirada evita los errores”.
Brunet concluyó que el objetivo no es solo aprobar la prueba: “Nadie viene aquí simplemente a aprobar. Viene a convertirse en conductor”. El verdadero reto comienza cuando el conductor se queda solo frente al tráfico, sin la guía del profesor ni la supervisión del examinador.
