Un análisis sobre la representación parlamentaria en Argentina revela que la Provincia de Buenos Aires, con el 38,1% de la población, cuenta con el 27,2% de las bancas de la Cámara de Diputados, según datos del Censo 2022.
La arquitectura institucional del sistema electoral argentino introduce correcciones y desequilibrios en la representación parlamentaria, según un análisis del juez federal electoral bonaerense, Alejo Ramos Padilla. El objetivo de estas correcciones es garantizar fines derivados de acuerdos político-institucionales y metas constitucionales, como el federalismo establecido en el artículo 1° de la Constitución Nacional.
En el Senado, todas las provincias tienen la misma representación, independientemente de su población. En la Cámara de Diputados, la representación se vincula a la población, según el artículo 45 de la Constitución, pero no opera de manera estrictamente proporcional debido a la distribución territorial y a las reglas de asignación de bancas.
La última actualización de la representación para la Cámara de Diputados se realizó mediante la ley de facto 22.847, sancionada en 1983, que estableció un diputado por cada 161.000 habitantes o fracción no menor a 80.500, con un mínimo de cinco diputados por distrito y la garantía de no reducir las bancas existentes al 23 de marzo de 1976.
Según el Censo Nacional de 2022, la población argentina es de 45.892.285 habitantes, un aumento de 17.942.805 respecto al censo de 1980. La Provincia de Buenos Aires redujo su participación poblacional del 38,8% al 38,1%, pero su representación parlamentaria es del 27,2% (70 de 257 bancas), lo que la convierte en el distrito con mayor subrepresentación.
Córdoba, con el 8,3% de la población, tiene el 7% de las bancas. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que pasó del 10,4% al 6,8% de la población, cuenta con el 9,72% de los escaños. Santa Fe, con el 7,2% de la población, tiene el 7,3% de las bancas. Corrientes y Tucumán aumentaron su población al 2,6% y 3,7%, respectivamente, y su representación es del 2,7% y 3,5%.
Si se aplicara la proporción de 1983 a la población actual, la Cámara de Diputados pasaría de 257 a 359 representantes. Con el piso histórico de bancas mínimas por distrito, el total ascendería a 362. Si se utilizara la proporción actual de habitantes por diputado (262.400), los escaños serían 251, y la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe perderían representación.
Ramos Padilla señaló que la crisis de representación no se limita a la distribución de bancas, sino que también intervienen los partidos políticos, que tienen el monopolio de la presentación de candidaturas, y mecanismos como el arrastre de lista. En un contexto de aumento del ausentismo y valoración negativa de la dirigencia, el vínculo entre representantes y representados es un factor central.
Una actualización de la representación parlamentaria, basada en principios democráticos y constitucionales, podría contribuir a mejorar ese vínculo, aunque no resolvería por sí sola la crisis de representación, según el análisis.
