La gobernadora Kathy Hochul informó que las muertes por sobredosis en el estado de Nueva York se redujeron un 45% entre 2022 y 2025, según datos de los CDC. La cifra pasó de 6.630 a 3.775 decesos anuales.
Las muertes por sobredosis en el estado de Nueva York disminuyeron un 45% entre 2022 y 2025, según informó este lunes la gobernadora Kathy Hochul con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Sobredosis.
Hochul citó datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que muestran que las muertes se redujeron de 6.630 en 2022 (aproximadamente 18 por día) a 3.775 (unas 10 por día) en 2024.
“Los avances logrados en los últimos años demuestran que nuestras inversiones históricas en la lucha contra la drogadicción están marcando la diferencia”, declaró la gobernadora en un comunicado.
Como parte de la conmemoración, 16 monumentos emblemáticos del estado se iluminarán de color púrpura, entre ellos el World Trade Center, las cataratas del Niágara y el puente Mario Cuomo. Hochul afirmó que la jornada “sirve para recordar la necesidad de seguir apoyando a quienes aún luchan contra el trastorno por consumo de sustancias”.
La comisionada de la Oficina de Servicios y Apoyos para las Adicciones, Chinazo Cunningham, señaló que “todo el estado se ha visto afectado por las muertes” y que, aunque hubo una reducción significativa, “seguimos perdiendo a demasiados neoyorquinos”. Añadió: “No se trata solo de cifras, sino de personas, y su pérdida nos afecta a todos”.
Nueva York destinó unos 500 millones de dólares de los fondos del acuerdo sobre opioides a iniciativas de prevención, tratamiento, reducción de daños y recuperación, según el comunicado oficial.
El Departamento de Salud del estado cuenta con más de 1.400 programas registrados de prevención de sobredosis de opioides, con más de 6.000 puntos de atención que ofrecen formación y suministran naloxona sin costo.
Desde 2021, 27 condados ampliaron el acceso a la metadona y otros 14 iniciaron ese programa. También hay cinco unidades móviles de medicación para llevar servicios a comunidades con mayores necesidades.
El estado ofrece tratamiento contra las adicciones en las 58 cárceles locales y los 41 centros penitenciarios estatales, alcanzando a más de 16.000 personas privadas de libertad.
