Las batallas de aura se viralizaron como una competencia de carisma y actitud frente a un público. La psicóloga española Miriam González explicó los mecanismos psicológicos que explican esta tendencia.
Buenos Aires, 5 septiembre (NA) – Las batallas de farmear aura se convirtieron en una nueva tendencia viral en la que dos personas compiten por demostrar quién tiene más carisma o actitud frente a un público que decide quién gana. Este fenómeno genera interrogantes sobre la necesidad de proyectar una imagen de superioridad.
La psicóloga española Miriam González, del Colegio Oficial de Psicología de Madrid (COP), explicó en diálogo con el medio español Cuídate Plus, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas: “Porque somos seres profundamente sociales. Desde un punto de vista psicológico, no solo necesitamos vincularnos: también necesitamos sentir que ocupamos un lugar valioso dentro del grupo. Nos importa cómo nos ven los demás porque, en parte, construimos nuestra identidad también a través de esa mirada”.
González señaló que no siempre se trata de querer ser “superior”, sino de querer ser reconocido, resultar interesante y no quedar en una posición de irrelevancia o rechazo. “El carisma funciona como una especie de capital social: quien tiene presencia, seguridad, humor o capacidad para captar la atención recibe reconocimiento del grupo”, afirmó.
La experta indicó que lo que tradicionalmente se expresaba a través de la ropa, la forma de hablar, el humor, el baile o determinadas actitudes, ahora adquiere un código nuevo denominado “tener aura”. “Lo novedoso no es la necesidad psicológica, sino la manera de representarla y puntuarla”, detalló.
Según González, una persona con autoestima equilibrada puede participar de estas batallas como un juego. Sin embargo, la situación cambia cuando la percepción de valor depende de la respuesta de los demás. En ese caso, la persona podría pensar: “sé que valgo porque consigo atención”, “soy interesante porque me aplauden” o “si pierdo esta batalla, quedo socialmente por debajo”.
“Ahí hablamos de una autoestima más basada en el exterior que en el interior de la persona, que necesita confirmación externa para mantenerse”, afirmó González. Y agregó: “Demostrar aura no significa necesariamente tener baja autoestima; a veces puede ser una expresión saludable de seguridad y creatividad. El indicador relevante sería cuánto depende emocionalmente la persona del resultado y de la aprobación del público”.
En relación con la participación de los jóvenes en estas batallas, la psicóloga explicó: “La adolescencia y la primera juventud es cuando se construye fundamentalmente la identidad y el grupo de iguales adquiere una importancia enorme. Durante la adolescencia la aprobación de los demás tiene un enorme peso emocional y motivacional”.
No obstante, González expresó: “Veo una dimensión positiva que conviene no perder: no todo fenómeno juvenil viral debe analizarse desde la alarma. Estas batallas también pueden ser espacios de creatividad, juego, improvisación, complicidad y socialización presencial. La propia tendencia ha pasado de las redes a plazas y encuentros físicos entre jóvenes”.
La experta aclaró que es exagerado etiquetar como narcisista a alguien que participa en una batalla de aura: “Tenemos que tener mucho cuidado con convertir comportamientos cotidianos en diagnósticos psicológicos”. Añadió que competir, querer resultar atractivo o disfrutar siendo admirado forma parte del comportamiento humano, y que “el narcisismo clínicamente problemático es algo mucho más complejo que hacerse visible”.
“Una cosa es que una dinámica pueda reforzar determinados rasgos y otra muy distinta afirmar que los produzca. No todo exhibicionismo es narcisismo, ni toda búsqueda de aprobación es patológica”, concluyó.
