El relevamiento del Sistema Nacional de Información Criminal indica que en 2025 se registraron 5209 muertes por suicidio, equivalentes a 11,8 casos por cada 100.000 habitantes. La tasa cuadruplica la de homicidios dolosos y ubica al país segundo en la región, después de Uruguay y antes que Chile.
El Observatorio de Política Criminal presentó el informe [Ayuda] Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina, un documento de 20 páginas basado en datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) y del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS). El estudio, difundido en la sede de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), señala que en 2025 se registraron 5209 muertes por suicidio en el país, la cifra más alta de los últimos nueve años.
De acuerdo con el informe, la tasa de suicidios pasó de 8,2 casos por cada 100.000 habitantes de cinco años en adelante en 2017 a 11,8 en 2025. En términos absolutos, en 2017 se documentaron 3304 fallecimientos por esta causa. El documento indica que la tasa actual cuadruplica la de homicidios dolosos, que descendió de 5,2 a 3,6 por cada 100.000 habitantes en el mismo período.
«La realidad de los suicidios en la Argentina navega, lamentablemente, en una situación crítica», declaró Ariel Larroude, director del Observatorio de Política Criminal y autor del informe. «Estar frente a la tasa nacional de suicidios registrada más alta de la historia argentina, que esta tasa esté cuadruplicando la tasa de homicidios dolosos, que haya jurisdicciones tan comprometidas y que, para este año, tengamos el presupuesto de salud mental más bajo de los últimos años nos da una pauta de que este fenómeno social no está siendo observado», agregó durante la presentación.
El informe compara los datos con los de 2001, cuando se registraron 8,4 suicidios por cada 100.000 habitantes. También señala que el suicidio desplazó a los incidentes viales como primera causa de mortalidad en varones y mujeres de entre 15 y 34 años.
La distribución territorial presenta heterogeneidad. Las tasas más altas corresponden a Entre Ríos (20,8), San Luis, Salta, Santa Cruz y Catamarca. Las más bajas se registran en Río Negro (6,5), Neuquén, Corrientes, Ciudad de Buenos Aires, Misiones, Jujuy y Córdoba. En valores absolutos, la provincia de Buenos Aires concentró 1977 casos (38% del total nacional), seguida por Santa Fe (461), Córdoba (371) y Entre Ríos (288). Estas cuatro jurisdicciones reúnen aproximadamente seis de cada diez casos del país.
El autor del informe calificó el fenómeno como una «transmutación de la violencia letal» y aclaró que la comparación con los homicidios no implica que un tipo de violencia desplace a la otra. «El desafío de los próximos años consiste en transformar esta evidencia en una prioridad sostenida de política pública», sostuvo Larroude.
Durante la presentación, Guillermo Torremare, presidente de la APDH, afirmó: «Esta alta tasa de suicidios en el país nos está diciendo que hay una falencia del Estado importante: se está retrotrayendo de cumplir con derechos consagrados en la Constitución Nacional y tratados internacionales con rango constitucional [en materia de salud]. Cuando eso sucede, hay una violación a los derechos humanos».
El informe detalla que, aunque el suicidio no es un delito, se registra en las estadísticas criminales desde la década de 1960. Desde abril de 2023, los intentos de suicidio son de notificación obligatoria en el sistema de salud. Larroude consideró que los datos del SNIC son «más robustos» debido al cotejo policial y judicial.
«La Argentina padece la crisis de salud mental más grave de su historia. Es de tal magnitud que en 2025 se dio la mayor tasa de suicidios desde que se tiene registro», dijo el autor. «El año pasado, se quitaron la vida 5209 personas. Esto equivale a 14 casos por día o uno cada dos horas», precisó, y mencionó un aumento de casos en las fuerzas de seguridad y armadas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), por cada caso fatal se producen entre 10 y 20 intentos de suicidio. «Si bien el suicidio es multicausal, hoy lo agravan no solo la ansiedad y la depresión, sino el alto consumo de sustancias en la sociedad y las deudas. Si empezamos a trabajar como país con prevención desde las escuelas, los colegios y la universidad, entre otras áreas, vamos a poder revertir la tendencia que estamos viendo», concluyó Larroude.
