Un estudio publicado en 2021 en Proceedings of the National Academy of Sciences analizó 932 conversaciones y encontró que las personas rara vez coinciden en el momento deseado para finalizar una charla. Frases como «bueno, te dejo» funcionan como estrategias de cortesía para gestionar el cierre.
«Bueno, te dejo», «no te entretengo más» o «te dejo seguir con lo tuyo». Son frases habituales al terminar una llamada telefónica. Aunque quien las pronuncia es quien desea despedirse, presenta el final de la conversación casi como un favor hacia la otra persona.
Puede parecer una simple fórmula de cortesía. Sin embargo, detrás existe un problema que la psicología y el análisis de las conversaciones estudian desde hace décadas: dos personas deben ponerse de acuerdo para terminar de hablar sin conocer exactamente cuándo quiere hacerlo la otra.
El estudio que analizó casi 1.000 conversaciones
Adam M. Mastroianni, Gus Cooney, Erica Boothby y Daniel Gilbert investigaron precisamente qué ocurre cuando intentamos terminar una charla.
En un trabajo publicado en 2021 en Proceedings of the National Academy of Sciences, realizaron dos estudios que abarcaron 932 conversaciones entre familiares y amigos, pero también entre personas que acababan de conocerse.
Después de hablar, los participantes respondieron cuándo habían querido terminar la conversación y cuándo creían que su interlocutor deseaba hacerlo. Los resultados mostraron una sorprendente falta de coordinación.
Casi nadie termina de hablar cuando realmente quiere
Las conversaciones casi nunca finalizaban en el momento deseado por ambos participantes. Los investigadores encontraron que las personas querían que sus charlas terminaran en puntos diferentes y, además, tenían dificultades para identificar correctamente las intenciones de su interlocutor.
En algunos casos querían seguir hablando. En otros, deseaban terminar mucho antes. El problema era que cada persona tenía acceso solamente a sus propias intenciones. Saber qué pensaba el otro requería interpretar silencios, respuestas, cambios de tema y diferentes señales sociales que podían resultar ambiguas.
Por qué no decimos simplemente «quiero cortar»
Terminar una conversación también presenta un pequeño desafío social. Decir directamente «ya no quiero hablar» puede ser interpretado como desinterés, incluso cuando existe una razón completamente práctica para finalizar la llamada.
Por eso aparecen expresiones que suavizan el cierre. En lugar de explicar «yo quiero irme», la frase «te dejo» coloca aparentemente la atención sobre las necesidades del interlocutor.
La teoría de la cortesía lingüística, desarrollada por los investigadores Penelope Brown y Stephen Levinson, ayuda a comprender este tipo de estrategias. Las personas utilizan recursos del lenguaje para manejar situaciones que podrían resultar incómodas y proteger la relación con los demás.
Las señales que anuncian que una charla está terminando
Los sociólogos Emanuel Schegloff y Harvey Sacks ya habían analizado este problema en su clásico trabajo Opening Up Closings, publicado en 1973. Encontraron que las conversaciones normalmente no terminan de manera repentina. Los interlocutores construyen el cierre mediante una serie de señales que permiten comprobar que ninguno tiene un tema nuevo para introducir.
Un «bueno», un resumen de lo conversado, un «hablamos después» o una referencia a una actividad pendiente pueden preparar la despedida antes del adiós definitivo. El cierre, entonces, es una pequeña negociación entre dos personas.
Cuando los dos quieren irse pero ninguno lo sabe
El estudio de Mastroianni y sus colegas reveló otra situación particularmente cotidiana. Había conversaciones en las que ambos participantes querían terminar, pero ninguno sabía que el otro pensaba lo mismo. Como consecuencia, la charla podía continuar más de lo que cualquiera de los dos deseaba.
Cada uno intentaba interpretar al otro mientras evitaba ser quien interrumpiera abruptamente el encuentro.
Esa incertidumbre ayuda a explicar por qué una llamada aparentemente terminada puede prolongarse con varios minutos de «bueno», «entonces quedamos así» y nuevos intentos de despedida.
Lo que decir «te dejo» no revela sobre una persona
Una interpretación posible es pensar que alguien utiliza esa expresión porque prefiere terminar primero para evitar sentirse rechazado. Sin embargo, las investigaciones disponibles no permiten establecer esa relación.
Decir «te dejo» no demuestra miedo al abandono, inseguridad ni necesidad de controlar la conversación. Puede responder a educación, costumbre, normas culturales o al deseo genuino de respetar el tiempo del otro.
Lo que sí muestra la ciencia es que finalizar una charla es mucho menos automático de lo que parece. Cuando alguien dice «te dejo», puede estar resolviendo con tres palabras un dilema social bastante complejo: cómo decir que llegó el momento de despedirse sin hacer sentir al otro que queremos dejar de escucharlo.
