El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en la pista de la Joint Base Andrews a su homólogo chino, Xi Jinping, quien inicia una misión de tres días en territorio estadounidense, la primera desde 2015.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en la pista de la Joint Base Andrews a su homólogo chino, Xi Jinping, quien inicia una misión de tres días en territorio estadounidense, la primera desde 2015, cuando Barack Obama estaba en la Casa Blanca. La visita, calificada como «visita de Estado» por el gobierno chino, incluye guardias de honor, una salva de 21 cañonazos, una bienvenida formal en el jardín sur de la Casa Blanca y el sobrevuelo de aviones B-2 y F-22.
En declaraciones a la prensa, el presidente republicano de la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado, Roger Wicker, afirmó: «El invitado es un dictador brutal, opresivo y no electo, que busca dominar a los países vecinos y cuyo enorme arsenal militar apunta contra Estados Unidos».
Previo a la llegada, el embajador chino en Estados Unidos, Xie Feng, escribió en un editorial en el Diario del Pueblo que «las cuatro líneas rojas —la cuestión de Taiwán, la democracia y los derechos humanos, los caminos y sistemas de desarrollo y el derecho al desarrollo— no pueden ser cuestionadas».
Las conversaciones entre ambos líderes en la Casa Blanca se centrarán en las relaciones bilaterales, el equilibrio entre la carrera armamentista y la inteligencia artificial, las disputas comerciales sobre tierras raras y microchips, la situación en Irán y el estancamiento sobre Taiwán. Según analistas, es poco probable que se logren avances significativos.
En el plano interno, Trump enfrenta bajos índices de aprobación y la posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso en las elecciones de mitad de mandato. Xi, por su parte, lidia con el colapso del sector inmobiliario, que afecta la confianza empresarial y el gasto de los consumidores, en un contexto de presión deflacionaria y alta dependencia de las exportaciones.
«Los chinos ya están empezando a mirar más allá de Trump y a concentrarse en lo que ocurrirá en Estados Unidos», observó Ryan Hass, de la Brookings Institution, para quien la cumbre es un medio «para sostener y prolongar un período de frágil calma».
Tras el encuentro bilateral está prevista una cena con representantes de grandes tecnológicas y de Wall Street, entre ellos Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI), Sundar Pichai (Google), Elon Musk (Tesla y SpaceX), Jane Fraser (Citigroup) y Jeff Bezos (Amazon). La participación de representantes chinos no ha sido confirmada.
Fuente: ANSA y AP
