El nuevo film del argentino Cristian Bernard encuentra en Maribel Verdú a una protagonista perfecta
Bajo tus pies (Argentina, España/2025). Dirección: Cristian Bernard. Guion: Cristian Bernard, Ana Villar. Fotografía: Juan Sebastián Vasquez. Edición: Paula Manzone. Elenco: Maribel Verdú, Sofía Otero, Ibai Atanes, Zorion Eguileor, Urko Olazábal. Calificación: No disponible. Distribuidora: Moving Pics. Duración: 95 minutos. Nuestra opinión: buena.
Ambientada en la legendaria Bilbao, Bajo tus pies se afirma en un espacio cerrado que intenta comprender entre las paredes de un departamento todo el legado de una ciudad y de un género que asimila su cercanía con el cuento de hadas. Por un lado, están los aires góticos que parece asumir un edificio de esa ciudad del País Vasco -fundada como enclave en la cornisa Cantábrica-, en el que conseguir una vivienda por poco dinero parece esconder una trampa.
Algo de ello intuye Isabel (Maribel Verdú), una terapeuta recién divorciada que elige el inmueble como nueva morada para su futuro y posible escapatoria de su pasado. Pero, por otro lado, para Bajo tus pies pesa el legado del terror, heredero del cuento fantástico y afirmado en el espacio confinatorio de un departamento como lo hiciera la obra seminal de Roman Polanski, El bebé de Rosemary. Tal como allí el edificio Dakota, aquí también el espacio arquitectónico alberga indeseables presencias, tan sugeridas como reales, que la película intentará desplegar, aun con el rigor que le impone la comparación con la obra maestra del director polaco.
Todo remite a esa distancia que separa la expectativa de su concreción. En el terror, ese camino es clave, porque la gestación de un universo opresivo y amenazante siempre propone una conclusión en sus propios términos. Lo cual, por cierto, no siempre es posible. Aquí el director argentino Cristian Bernard, artífice hace ya unos largos años de una prometedora película en el marco del Nuevo Cine Argentino como lo fue 76 89 03 (2000) -codirigida junto a Flavio Nardini-, desembarca en España para financiar un proyecto largo tiempo demorado. Aprovecha bien el espacio del departamento, la mirada sesgada hacia la ciudad desde el interior, los ventanucos que conducen hacia ese ominoso territorio subterráneo, y la escalera como nudo de comunicación con el afuera, al mismo tiempo territorio de incertidumbre y de salvación. Lo que ofrece algunos traspiés son las subrayadas insinuaciones del misterio por parte de las actuaciones de los niños, que declaman antes que sugerir algo que podría instalarse con más sutileza.
Sin embargo, Bernard aprovecha a Maribel Verdú en esa zona fronteriza entre el hartazgo y el temor, alimentados ambos sentimientos por las exigencias de la maternidad y la huida de un marido amenazante -que la película deja un poco en la incertidumbre respecto de su veracidad-, por las demandas de su profesión -atender a otras locuras-, y el exultante bienestar del hallazgo inmobiliario, que le impide dilucidar las alertas circundantes. Así, la estadía en ese suntuoso departamento va extraviando su principio de realidad -es cierto que de manera algo forzada en algunos cambios de tono hacia el final- a medida que las voces que salen de los conductos de ventilación dejan de ser lamentos ajenos para convertirse en ecos de los propios.
Lo más interesante de Bajo tus pies, aun con todos los problemas en su explícita resolución, radica en la comprensión de la esencia del cuento de hadas, representación distorsionada e infantil de miedos concretos y muy humanos. Es la propia Isabel la que nos orilla al extravío en un derrotero que dice más de su temor real que de su componente fantástico. La cámara de Bernard consigue crear climas, diseñar atmósferas, aun cuando sus personajes resultan algo esquemáticos o previsibles. El interés por esa sustancia inasible que maneja el terror es el mérito que sostiene su estancia en la pesadilla.
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