Más de 800 personas participaron de forma presencial y 1.000 siguieron la transmisión online del encuentro organizado por la Sindicatura General de la Nación. Se discutió el pasaje de un control retrospectivo a uno inteligente basado en inteligencia artificial y gestión de riesgos.
La Sindicatura General de la Nación (SIGEN) organizó el 2° Congreso Internacional de Control Gubernamental, que se extendió durante tres jornadas y reunió a más de 800 asistentes presenciales y más de 1.000 participantes online. El evento contó con la presencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien declaró en la apertura: “No puede haber disociación entre gestión y control, no puede existir una barrera entre ambos”.
Entre los temas abordados figuraron la transformación digital, la inteligencia artificial, la gestión de riesgos, la integridad y la participación ciudadana. La conclusión central planteada por los expositores fue la necesidad de que el control deje de ser entendido exclusivamente como una instancia posterior a los hechos para convertirse en una herramienta capaz de anticipar riesgos, generar información útil y contribuir a mejores decisiones.
El congreso incluyó conferencias internacionales sobre el pasaje “del control retrospectivo al control inteligente” y experiencias vinculadas al uso de nuevas tecnologías en sistemas de control interno. La inteligencia artificial fue analizada como una herramienta para identificar previamente riesgos, generar alertas y mejorar procesos, sin reemplazar el criterio profesional del auditor. Uno de los trabajos reconocidos durante el evento abordó específicamente cómo incorporar transformación digital e inteligencia artificial al control gubernamental preservando el criterio profesional del auditor interno.
Participaron especialistas, investigadores, auditores, funcionarios y representantes de distintos ámbitos vinculados al control público. Los organizadores señalaron que la amplitud y diversidad de los asistentes muestra que la discusión sobre control gubernamental dejó de estar circunscripta al universo técnico de los auditores e involucra cuestiones centrales de la administración pública, como la contratación, la gestión de riesgos, la evaluación de políticas públicas, la incorporación de tecnología y el lugar de la ciudadanía.
El principal desafío que dejó el Congreso, según sus conclusiones, es cómo convertir las nuevas herramientas y metodologías en mejores resultados concretos para la administración pública. La tecnología puede permitir auditorías más inteligentes, la gestión de riesgos puede ayudar a anticipar problemas, los estándares de calidad pueden ordenar procesos y la participación ciudadana puede ampliar las fuentes de información. Los expositores plantearon que todos esos instrumentos necesitan traducirse en decisiones y mejoras concretas.
Las conclusiones del evento derivaron en una pregunta formulada por los organizadores: si el control puede anticiparse a los problemas, aportar información estratégica y mejorar las decisiones, ¿por qué debería llegar siempre después?
