El niño de 9 años, que sufrió un accidente en enero, se encontró con Melina Santillán, la pediatra intensivista que le practicó maniobras de reanimación en la playa. La familia informó que continúa con su rehabilitación.
Melina Santillán esperó en el hall de la clínica Santa Catalina de Neurorrehabilitación, en Pilar, el sábado a las 8.30. Ocho meses después del accidente en Pinamar, volvió a ver a Bastian Jerez, el niño de 9 años al que asistió en la playa el 11 de enero.
«Yo lo entregué muy grave. No estaba bien. Lo llevé a la ambulancia, lo acompañé y no lo vi más», declaró Santillán, médica pediatra intensivista que viajó desde Tucumán para el encuentro. «Él no me conoce, pero quiere conocerme. Eso es lo más lindo. Que un niño reconozca que alguien le salvó la vida», agregó.
Bastian ingresó a la sala de rehabilitación en silla de ruedas, acompañado por su madre, Macarena Collantes, y su padre, Maximiliano Jerez. Llevaba un cuello ortopédico y una bandera de la Selección Argentina. Al ver a Santillán, le dijo «gracias» tres veces y lloró. La médica le respondió: «Hola, mi amor. Por fin te conozco».
El accidente ocurrió el 11 de enero en la zona de La Frontera, en Pinamar. Bastian iba en la parte trasera de un UTV, a upa de su padre, junto a dos niñas menores. El vehículo era conducido por una mujer, amiga del grupo familiar. Al descender de un médano, colisionaron con una Amarok conducida por Manuel Molinari, de 28 años, junto a su pareja. Solo Bastian resultó lesionado.
Santillán llegó al lugar mientras atravesaba un control policial con su esposo, también médico. Encontró al niño inconsciente, pálido y cianótico, con latidos cardíacos lentos. Inició maniobras de asistencia respiratoria. Minutos después, Bastian entró en paro cardiorrespiratorio. La médica y su esposo comenzaron masajes cardíacos y ventilación hasta la llegada de una primera ambulancia, que permitió sostenerlo con oxígeno y ventilación manual. Una segunda ambulancia arribó después. Para entonces, el niño había recuperado el pulso, aunque seguía inconsciente.
Santillán acompañó el traslado hasta el Hospital Municipal de Pinamar. Al día siguiente, regresó, pero no ingresó a la habitación. «Estaban diciendo que Bastian no iba a sobrevivir y recién ahora puedo verlo», recordó.
Macarena Collantes relató que su hijo pasó por 17 operaciones y seis meses en terapia intensiva. Al mes del accidente comenzó a abrir los ojos y respondía sí o no con la mirada. A los cuatro meses empezó a interactuar; su primera palabra fue «mamá». Actualmente continúa con rehabilitación motora, de deglución y cognitiva. «Me decían que nunca iba a salir del respirador y de la traqueotomía. Que se iba a alimentar toda su vida por un botón gástrico. Y está masticando, está tragando. No se ahoga», afirmó.
La causa judicial por el accidente sigue abierta. La familia cuenta con un equipo de abogados encabezado por Fernando Burlando. Collantes señaló que los profesionales continúan trabajando y que la familia mantiene comunicación con ellos, mientras su prioridad es la recuperación de Bastian.
Santillán manifestó que el encuentro fue «un momento que estuvimos esperando hace mucho. Es emocionante. No de nervios, sino emoción. Porque estos son los resultados que uno ve y te fortalecen en lo que elegiste, en lo que sos. Este es el final feliz que todos esperábamos tener. Todavía falta, pero estamos en camino».
Collantes indicó que para el alta médica faltan algunos meses de rehabilitación. Sobre la primera noche en casa, dijo: «Esa noche no duermo, pero de felicidad».
