Tras el anuncio de una tregua, las partes se reúnen en Pakistán para negociar el fin del conflicto. Analistas evalúan las posibilidades de éxito ante las demandas históricas de Teherán y la postura cambiante de Washington.
NUEVA YORK.– Con el inicio de las negociaciones este sábado en Pakistán, la comunidad internacional observa si el alto el fuego de dos semanas anunciado recientemente podrá consolidarse. Desde el comienzo del conflicto, Irán ha mantenido un conjunto de demandas constantes, que incluyen una paz permanente, el levantamiento de sanciones económicas y el derecho a continuar con el enriquecimiento de uranio.
En contraste, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha variado sus objetivos públicamente, fluctuando entre negar el acceso a armas nucleares, imponer un cambio de régimen o buscar una victoria total. Analistas señalan que la firmeza de las exigencias iraníes ayudó al régimen a sobrevivir durante la guerra, pero ahora la pregunta es si esa misma línea será sostenible en la mesa de diálogo.
El plan de diez puntos presentado públicamente por Irán ha sido calificado por Trump como poco realista, y Estados Unidos busca concesiones significativas, como la renuncia al uranio altamente enriquecido, el compromiso de no fabricar armas nucleares y limitar otras capacidades militares. También exige la reapertura sin restricciones del estrecho de Ormuz y el cese del apoyo a fuerzas subsidiarias regionales.
Según una declaración del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, el objetivo de las negociaciones es establecer «nuevas ecuaciones de seguridad y políticas» en Medio Oriente que reconozcan el liderazgo de su país. Expertos como Sanam Vakil, de Chatham House, indican que Irán busca no solo sobrevivir, sino también garantías contra futuros ataques y acelerar su recuperación tras la guerra.
El conflicto ha causado graves daños en Irán, con miles de millones en pérdidas y un alto costo humano, según datos de agencias de derechos humanos. Sin embargo, Teherán ha demostrado capacidad de afectar la economía global mediante el cierre del estrecho de Ormuz y ataques a infraestructura energética y bases militares en la región.
Históricamente, Irán ha otorgado concesiones significativas en contadas ocasiones, como en el alto el fuego de la guerra con Irak en 1988 y el acuerdo nuclear de 2015. No obstante, expertos como Karim Sadjadpour, del Carnegie Endowment, señalan que el régimen nunca ha abandonado sus principios fundamentales de socavar la influencia estadounidense y rechazar a Israel, lo que continúa alimentando la hostilidad entre las partes.
La incógnita ahora es si la presión de las negociaciones obligará a Irán a moderar sus demandas y si la unidad interna del régimen podrá mantenerse frente a posibles concesiones.
