El país avanza en una nueva etapa de negociación con el organismo internacional, con el foco en destrabar fondos y sostener la acumulación de reservas, en un contexto de señales mixtas.
Argentina enfrenta una nueva instancia de negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un contexto económico delicado. Según el economista Gustavo Neffa, el objetivo inmediato es destrabar la segunda revisión del acuerdo, atrasada, para liberar unos mil millones de dólares. Este proceso también apunta a sostener la acumulación de reservas, uno de los puntos más cuestionados.
Neffa anticipó la posibilidad de que el organismo otorgue un ‘waiver’ o perdón por el incumplimiento en la meta de reservas, lo que permitiría continuar con el programa sin sanciones. El economista remarcó que, excepto por las reservas, el desempeño en otros aspectos ha sido sólido, con un superávit fiscal que abre margen para una negociación flexible.
Uno de los puntos sensibles es la estrategia para recomponer reservas, que tiene efectos colaterales. «Cuando vos compras dólares para acumular reservas tenés que liberar pesos… y eso obviamente puede fomentar un poco la inflación», explicó Neffa. Este equilibrio se da en un contexto de mejora en los mercados financieros locales, con una fuerte recuperación de los bonos largos.
Un dato llamativo, según el analista, es que «Argentina tuvo la tercera moneda más apreciada a nivel mundial con respecto al dólar», algo inesperado. En el plano geopolítico, el alineamiento con Estados Unidos, principal accionista del FMI, también juega un rol clave que podría facilitar acuerdos.
Sin embargo, el gran desafío sigue siendo el acceso al financiamiento internacional voluntario, lo cual depende de una baja en el riesgo país y de un contexto externo más estable. Finalmente, Neffa destacó que, pese a los avances en fundamentos macroeconómicos, la aceleración inflacionaria de los últimos meses persiste como una de las principales preocupaciones.
