Una franja de la Patagonia argentina, con Esquel como epicentro, se posiciona como el destino privilegiado a nivel global para presenciar el fenómeno astronómico del ‘anillo de fuego’.
Los eclipses se han consolidado como eventos turísticos que atraen a viajeros en busca de experiencias únicas. La próxima gran cita será el 6 de febrero de 2027, cuando un eclipse solar anular, conocido como «anillo de fuego», sea visible en una franja que abarca partes de las provincias de Chubut, Río Negro y Buenos Aires. Según publicaciones especializadas, la zona de Esquel, en la Patagonia, es considerada el mejor lugar del mundo para su observación.
El fenómeno no se repetirá en esta región hasta diciembre de 2048. El eclipse comenzará en el océano Pacífico Sur y finalizará en la costa occidental africana, teniendo a la Argentina casi en el centro de su trayectoria. La franja de anularidad recorrerá la costa atlántica bonaerense y el sur de Río Negro y norte de Chubut.
Entre las localidades donde se podrá disfrutar de la fase anular, que durará casi 8 minutos en la zona central, se encuentran San Clemente del Tuyú, Mar del Plata, Bahía Blanca, Las Grutas, El Bolsón, Esquel y Trevelin. Cerca de la cordillera, el evento comenzará a las 10:22, con la anularidad entre las 11:51 y 11:59, y finalizará hacia las 13:34. En el resto del país el eclipse será parcial.
Un eclipse solar anular ocurre cuando la Luna, al estar más lejos de la Tierra, se interpone entre el Sol y nuestro planeta sin cubrirlo por completo, dejando visible un anillo de luz. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, se podrá observar este «anillo de fuego», un evento de gran belleza y alto impacto turístico.
Esquel ya se prepara para recibir a miles de visitantes. Se ampliará la oferta de alojamiento con campamentos astronómicos, se ofrecerán guías especializados y anteojos apropiados. Además, el Viejo Expreso Patagónico, La Trochita, realizará un viaje especial durante el evento.
Expertos destacan que la zona de Esquel y Trevelin será uno de los mejores lugares del mundo para la observación debido a la trayectoria precisa del eclipse, la falta de contaminación lumínica y la pureza de sus cielos, y su entorno natural entre la estepa y el bosque andino.
