Un especialista en temas eclesiales analizó el fenómeno que reunió a una multitud en la plaza histórica, destacando la convergencia de factores culturales y la figura del pontífice argentino a un año de su muerte.
La masiva convocatoria que colmó la Plaza de Mayo durante la presentación del padre Guilherme, conocido como el «cura DJ», fue objeto de análisis en el programa «QR!» de Canal E. Junto al conductor Pablo Caruso, el periodista y especialista en temas de la Iglesia católica, Washington Uranga, examinó el impacto social, cultural y político del evento, que coincidió con el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco.
Uranga señaló que el fenómeno no se limitó a un simple recital. «Me parece que hay una conjunción de una serie de factores. Uno es el fenómeno mismo del cura, que no es un fenómeno argentino sino mundial», explicó. Detalló que el sacerdote portugués realiza una gira internacional que suele atraer grandes multitudes, un tipo de manifestación poco habitual dentro del catolicismo tradicional, más asociada a algunos grupos evangelistas.
Sin embargo, para el analista, el punto central fue otro: la figura de Francisco. «Lo que pasó en Plaza de Mayo es el cruce de esto con el efecto Francisco. A un año de su muerte, está generando muchísimo revuelo en la Argentina y también en la Iglesia del mundo», sostuvo. Según su visión, la concurrencia fue mixta: algunos asistieron por el espectáculo del padre Guilherme o la música electrónica, pero muchos lo hicieron como un homenaje y recordación del pontífice. «El papa que llegó del fin del mundo para abrazar al mundo», resumió.
Uranga consideró que el legado de Francisco trasciende los límites de la Iglesia católica y que su impacto se mantiene. «Muchos recién ahora están tomando dimensión de lo que Francisco significó», remarcó.
Durante el programa también se abordó la dimensión política del acto, especialmente tras declaraciones que destacaban el rol de figuras como Jorge Macri en la llegada del sacerdote. Uranga relativizó esa interpretación: «A Jorge Macri le hubiese gustado ser él, pero el centro no era Macri, era Francisco». Asimismo, descartó que la convocatoria fuera una respuesta directa al presidente Javier Milei, interpretándola como una expresión más espontánea y festiva de la espiritualidad.
Para el especialista, el principal gesto político relacionado con el aniversario de Francisco no ocurrió en Plaza de Mayo, sino en la misa convocada en la Basílica de Luján, con la presencia de obispos, dirigentes sindicales, movimientos sociales y gran parte de la oposición política. Sobre la relación actual del Gobierno con la Iglesia, Uranga mencionó: «El Gobierno tomó la decisión de no prestarle atención a ningún reclamo de los obispos», en referencia a diversos temas sociales. Concluyó definiendo el rol actual de la institución: «Hoy muchos dirigentes llegan a la Iglesia porque encuentran ahí un espacio para ser escuchados».
