La actriz y cantante, que brilló desde pequeña en la televisión, compagina múltiples proyectos artísticos, comerciales y digitales. En una entrevista, habló de su presente laboral, su historia de amor y la relación con su madre.
Lorena Paola fue una niña prodigio que participó en programas como Cantaniño y Festilindo. Con apenas 8 años, ganó el Segundo Festival Interamericano de la Canción Infantil en Puerto Rico. La popularidad le llegó con Crecer con papá, donde conquistó al público con su ternura e inocencia. Desde entonces, no ha dejado de trabajar en televisión y teatro.
Actualmente, la artista mantiene una intensa actividad: protagoniza Despeinada, el musical los sábados a las 20:30 en el Multiescena (y desde mayo también los viernes), y los sábados a las 18 presenta Los sospechosos del piso 10 en el mismo teatro. Además, es panelista de El run run del espectáculo por Crónica. También genera contenido en las plataformas OnlyFans y Divas Play, y tiene dos showrooms de ropa urbana en Pilar y Olivos (@almabravashoroom).
“Para mí el ocio es hacer lo que me gusta”, afirma la actriz, quien también fue personal trainer y estudia inglés. En una charla con LA NACION, contó que hace cuatro años se reencontró con Pablo, su primer amor importante, con quien retomó la relación. “A los tres días se mudó a casa”, recordó.
Lorena también se refirió al fallecimiento de su madre, Betty, el año pasado, y a un incidente vial del que salió ilesa, aunque el auto quedó destruido. “Todo lo que hago me encanta”, aseguró, destacando el compañerismo del elenco de Despeinada y su admiración por Beto César.
