El DJ se mostró sonriente ante las cámaras y no respondió a preguntas sobre su visita a la finca, donde habría encontrado signos de abandono.
Kiko Rivera reapareció en público este lunes y, ante las cámaras de Europa Press, evitó responder a las preguntas sobre el estado de la finca Cantora. Según informó el programa ‘Vamos a ver’, el pasado 17 de abril el DJ ingresó a la propiedad rompiendo una cerradura, por orden de su madre Isabel Pantoja, para retirar cabezas de toros de Paquirri, carros de caballos y un coche descapotable.
De acuerdo con el periodista Pepe del Real, quien citó a una fuente del entorno de Rivera, al entrar al cortijo el DJ se habría encontrado con malas hierbas, una piscina de agua estancada y color verde, y el salón principal vacío. La misma fuente señaló que Rivera habría dicho «con lo que hemos vivido en esta casa…» y estuvo a punto de llorar.
Sin embargo, ante los medios, Kiko Rivera sonrió y eludió las preguntas. Al ser consultado sobre si se emocionó al ver Cantora, respondió con un piropo al reportero: «Estás muy guapo, muy favorecido». Tampoco confirmó si fue él quien rompió el azulejo con el nombre de Cantora que cuelga en la entrada de la finca.
El DJ tampoco se pronunció sobre la decisión de su hermana Isa Pantoja de no ver el especial ‘El precio de Cantora’, por temor a sufrir al ver el estado de la casa donde creció. Medios de comunicación especulan que Kiko Rivera estaría negociando una exclusiva para hablar sobre su relación con su madre y sus sentimientos respecto a Cantora.
