martes, 21 julio, 2026

Pompeyo Trogo, historiador romano: «Los hispanos son muy valientes, pero con un gran defecto: si no tienen un enemigo en común, ocupan su tiempo en pelearse entre ellos»

El historiador romano Pompeyo Trogo, en su obra ‘Historias Filípicas’, describió a los hispanos como guerreros valientes pero propensos a la división interna cuando no enfrentan una amenaza externa.

Si algo nos han enseñado los siglos es que los grandes imperios siempre han contado con grandes historiadores. Pompeyo Trogo, en este sentido, es el ejemplo perfecto. Este cronista imperial, nacido en la Galia Narbonense (justo por encima de los Pirineos del sur de Francia) en el siglo I a. C., destacó por su vasta cultura y su mirada analítica sobre las tierras que conformaban el vasto mapa dominado por Roma.

Su obra cumbre, titulada Historias Filípicas, pretendía ofrecer un ambicioso recorrido por la historia universal fuera del foco exclusivo de la capital romana. Aunque el texto original se perdió en el tiempo, hoy se conservan sus fragmentos esenciales gracias al resumen elaborado siglos después por otros historiadores posteriores como Marco Juniano Justino.

Entre las observaciones de este cronista sobre Hispania, otra de las regiones del imperio, destaca una sentencia que parece haber sido una constante en la historia de España. Trogo analiza la psicología colectiva de los habitantes de este territorio: “Los hispanos son guerreros y muy valientes, pero con un gran defecto: cuando no tienen un enemigo externo contra el que luchar ocupan su tiempo en pelearse entre ellos”.

Una valentía condicionada por la división

Con este dictamen, el historiador pretendía explicar la paradoja de unos pueblos capaces de poner en jaque al imperio más poderoso del mundo. Para Trogo, la fiereza de los guerreros hispanos no servía de nada si carecía de cohesión. El autor destacaba también que “su cuerpo está preparado para el trabajo y su ánimo para la muerte”, describiendo una austeridad y resistencia físicas.

Sin embargo, esa energía vital se convertía en una trampa en momentos de paz exterior. Según la crónica, la ausencia de un rival común provocaba que las distintas tribus canalizaran su impulso bélico en rencillas tribales. Trogo observó que prefirieron consumirse en guerras civiles locales antes que consolidar una estructura política sólida capaz de resistir las ambiciones de potencias extranjeras.

Esta falta de unidad dejaba al descubierto el mayor punto débil ibérico frente a la disciplinada maquinaria romana. Las constantes disputas fratricidas impedían tejer alianzas duraderas, lo que permitía a los generales romanos aplicar la táctica de dividir para vencer. Esto se ha mantenido con el paso de los siglos, con ejemplos como la caída de los reinos visigodos y la conquista musulmana en el siglo VIII, la guerra de sucesión española en el XVIII o las guerras del Rif en el XX.

Hispania en la encrucijada del Imperio

El testimonio de Pompeyo Trogo cobra pleno sentido en el marco del proceso de conquista romana, que se prolongó durante casi dos siglos. Desde la llegada de las legiones en la Segunda Guerra Púnica hasta la pacificación definitiva del norte peninsular, la Península Ibérica fue un mosaico fragmentado de celtíberos, lusitanos y vacceos que raramente coordinaron sus defensas de manera unificada.

Héroes legendarios como Viriato o el sitio de Numancia (siglo II a. C.) demostraron una resistencia feroz, pero siempre aislada e inconexa frente al ejército romano. Incluso durante las guerras civiles del propio Imperio, con líderes como Sertorio, Hispania acabó convertida en un escenario para resolver querellas ajenas. La división interna facilitó la absorción gradual de un territorio sumamente rico pero atomizado en su liderazgo.

El diagnóstico de Pompeyo Trogo trasciende su época para convertirse en un aviso sobre los peligros de la discordia interna. La pintura de Goya de dos campesinos matándose en un Duelo a garrotazos es quizá la mejor representación de una historia particularmente fratricida, donde solo los grandes logros o las grandes amenazas han servido para unir a los hispanos. Cuando esto ocurre, es mucho más difícil derrotarlos, como se vio con Napoleón y su ejército francés en la guerra de Independencia, o con los propios romanos en las guerras cántabras.

Más Noticias

Noticias
Relacionadas

Indicadores económicos destacados por el presidente Petro en su discurso del 20 de julio: reducción de pobreza y desigualdad

El presidente Gustavo Petro presentó ante el Congreso datos de pobreza y desigualdad en Colombia, señalando una reducción en ambos indicadores durante 2025.

Trump descarta la vía diplomática para abrir el estrecho de Ormuz y profundiza su ofensiva militar contra Irán

Donald Trump descartó negociaciones propuestas por Qatar y Pakistán y ordenó intensificar los ataques contra Irán, en medio de una escalada bélica en Medio Oriente.

Polestar dejará de vender vehículos en Estados Unidos

La automotriz Polestar abandona el mercado estadounidense tras no obtener autorización del Departamento de Comercio por restricciones a software chino en vehículos conectados.

8 de cada 10 argentinos tienen una mascota y casi todos la consideran «integrante» de la familia

Argentina lidera la región en cantidad de perros por hogar. Siete de cada diez tutores los consideran un integrante más de la familia. Conocé los hábitos que alargan su vida.