El presidente Javier Milei y sus ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger conforman un núcleo de decisión económica que, según fuentes del establishment, busca consolidar un modelo de características irreversibles. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la visita de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, forman parte de ese esquema.
El presidente Javier Milei y sus ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Desregulación y Modernización del Estado) integran un núcleo de decisión económica que, según fuentes del establishment, busca consolidar un modelo de características irreversibles. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, presentada por Milei en cadena nacional, y la visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, al Ministerio de Economía, forman parte de ese esquema.
Según un empresario de alto nivel consultado, la recesión productiva no fue un efecto colateral del plan de estabilización, sino un componente central del diseño de la nueva matriz económica. En ese marco, el tridente económico diagramó las condiciones para responder a los intereses internacionales que esperan una consolidación del modelo para invertir en negocios argentinos.
Para el economista y exvicepresidente del BCRA Jorge Carrera, la reforma de la Carta Orgánica persigue tres objetivos: cumplir con un pedido del FMI, desplazar el debate público desde la recesión y el desempleo hacia una discusión estructural, y blindar la permanencia de un funcionario afín al oficialismo en el Banco Central ante una eventual derrota electoral.
En el ámbito privado, el concepto de Triángulo de Hierro fue acuñado en 1969 por Martin Barnes para la gestión de proyectos, estableciendo que el éxito depende del equilibrio entre costo, tiempo y alcance. En la aplicación al caso argentino, el tándem Caputo-Sturzenegger prioriza el alcance (desregulación estructural) y el tiempo (terapia de shock), sacrificando el costo, que se materializa en una recesión profunda en la industria manufacturera, el comercio y la construcción.
El proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, diseñado por Sturzenegger, busca desregular la compra de tierras por parte de capitales extranjeros y crear un paraguas jurídico que, atado a tribunales internacionales, dificulte que futuras administraciones desarmen el esquema.
Según el analista político Agustín O’Reilly, de la consultora Gob Partners, el Gobierno funciona con una fase política y una fase técnica. En la arena política, el poder recae en Milei, su hermana Karina y Santiago Caputo, con apoyo de Martín Menem y Sebastián Pareja. En la trinchera técnica, dominan Luis Caputo, Sturzenegger y Pablo Quirno, quien desde octubre pasado se desempeña como canciller con un enfoque económico pragmático.
En el plano productivo, la Unión Industrial Argentina (UIA) prepara reclamos formales sobre la matriz impositiva y la competencia externa para presentar al secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne. El Gobierno ya dio de baja el decreto de la chatarra, en un conflicto con el Grupo Techint, y mantuvo una tensión con la empresa FATE por su cierre.
