viernes, 2 octubre, 2026

La adopción de IA exige rediseñar procesos, no solo incorporar tecnología

Un informe de McKinsey advierte que la productividad de la inteligencia artificial depende de la reorganización de flujos de trabajo y capacidades, no de la mera adopción de herramientas.

A comienzos del siglo XX, cuando la electricidad empezó a reemplazar al vapor, muchas fábricas hicieron lo previsible: sacaron la máquina de vapor y pusieron un motor eléctrico en su lugar y siguieron produciendo igual que siempre. La tecnología era claramente superior. Y, sin embargo, las ganancias de productividad tardaron en llegar. Recién aparecieron cuando alguien se animó a rediseñar la fábrica entera alrededor de la electricidad: cuando se reorganizaron las líneas de montaje, se repensaron los flujos, se cambió la disposición de las máquinas y, sobre todo, la forma de trabajar de las personas.

McKinsey retoma esa historia en su reciente informe “De la adopción al impacto: tres horizontes de la transformación con IA” para explicar por qué tantas empresas invierten hoy en inteligencia artificial y cosechan poco. Dos claves: la IA no genera valor solo porque más gente la use, y las ganancias individuales importan, pero rara vez se traducen en ventaja cuando la organización que las rodea permanece intacta. El estudio, basado en una encuesta global a 750 empleados y líderes, ordena a las organizaciones en tres horizontes. En el primero, habilitación, se reparten herramientas de IA para tareas puntuales. En el segundo, automatización, se optimizan flujos de trabajo completos. En el tercero, reinvención, se rediseña desde cero cómo se hace el trabajo.

Casi el 90% de las empresas sigue aferrada a los dos primeros horizontes. Solo el 11% llegó al tercero, y en ese grupo el 48% de los líderes dice estar capturando valor real, contra el 13% del horizonte inicial. Según McKinsey, los empleados se adaptan más rápido que las instituciones que los emplean. Cuando el informe pregunta qué explica la diferencia entre capturar valor o no, la respuesta muestra que la preparación organizacional pesa casi el doble que la individual (48% contra 25%).

El informe sugiere que acelerar el cambio requiere generar confianza. No confianza en la IA como tecnología, sino en la organización y sus líderes para acompañar a las personas en el cambio. Prometer que “nada va a cambiar” calma un rato, pero se derrumba apenas los hechos contradicen la promesa. La confianza se construye diciendo lo que se sabe y también lo que no, cumpliendo lo prometido e invirtiendo en las capacidades de la gente. La transformación con IA es, en última instancia, una historia de cambio y reinvención humana. La tecnología crea el potencial; las personas crean el valor. No se trata de superponer modelos nuevos sobre estructuras viejas, sino de repensar cómo se decide, cómo se aprende y cómo se organiza el trabajo. El mensaje del informe se resume en tres palabras: no espere, itere. Los que hoy construyen ventaja son los que aprenden, rediseñan y evolucionan más rápido que el resto.

Más Noticias

Noticias
Relacionadas

Un adolescente de 16 años recuerda su vida con precisión superior al 99,9% de la población

Un joven de 16 años cumple los criterios de memoria autobiográfica altamente superior (HSAM). Investigadores publicaron el caso en la revista Cortex.

California: Newsom firmó la ley AB 2185 para viviendas asequibles multifamiliares prefabricadas

El gobernador de California, Gavin Newsom, firmó la ley AB 2185 que obliga a agencias estatales a modificar sus programas de financiamiento para incluir viviendas prefabricadas en proyectos multifamiliares asequibles antes de julio de 2027.

Caputo admite retracción de inversiones por temor a derrota electoral de Milei

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció una retracción en las inversiones ante el temor de que Javier Milei pierda las elecciones. La preocupación se reflejó en los mercados tras las visitas simultáneas de Milei y Axel Kicillof a Nueva York.

Richard Morgan, el irlandés de 93 años cuyo organismo presenta condiciones fisiológicas de una persona de 40

Richard Morgan, irlandés de 93 años, comenzó a entrenar a los 73. Un estudio en Journal of Applied Physiology detalló sus rutinas y condiciones fisiológicas equivalentes a las de una persona de 40.