Senadores, diputados, gobernadores, funcionarios, industriales y técnicos participaron en la II Cumbre de Bioetanol organizada por el IPAAT en Tucumán. El evento abordó el estancamiento del corte de bioetanol en 12% y las propuestas para ampliarlo.
Más de 400 personas, entre senadores, diputados, gobernadores, funcionarios nacionales y provinciales, representantes de organismos internacionales, industriales de la caña y del maíz, empresarios, técnicos, académicos y proveedores de tecnología, asistieron a la II Cumbre de Bioetanol organizada por el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT) en el Hotel Catalinas de Tucumán.
La Ley 26.093 estableció la incorporación obligatoria de biocombustibles a los combustibles fósiles. Desde 2010, las naftas debían contener un 5% de bioetanol y el gasoil otro tanto de biodiésel. El gobierno nacional duplicó el corte de biodiésel y llevó el de etanol al 12%.
En el NOA, las destilerías existentes desde el Plan Alconafta de los años ochenta fueron reemplazadas por instalaciones modernas. La superficie sembrada con caña de azúcar pasó de 280.000 a 420.000 hectáreas, y la producción de alcohol de caña se triplicó de 200.000 a 600.000 metros cúbicos. Alrededor del 30% de los ingresos del sector azucarero proviene del etanol.
En el centro del país, productores agropecuarios y empresas comenzaron a producir etanol de maíz, que hoy aporta 600.000 metros cúbicos adicionales.
El corte de bioetanol permanece en 12% desde hace casi una década. En el mismo período, Brasil pasó del 18% al 32%, Paraguay alcanzó el 30% y Bolivia autorizó porcentajes de hasta 25%.
Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, declaró: «Estamos cansados de ver cómo crecen nuestros vecinos y nosotros no». Según Adam, si una quinta parte del consumo argentino se moviera hacia un mercado voluntario, la demanda adicional sería cercana a los dos millones de metros cúbicos de etanol.
En el sector del maíz, BIOVI proyecta una planta en General Villegas, y Agricultores Federados Argentinos (AFA) tiene planes similares. En la provincia de Buenos Aires avanza una iniciativa vinculada al grupo Bahía Energía. En la caña, se analizan ampliaciones de destilerías y el modelo de plantas flex, que permite producir alcohol con caña o maíz.
Flavia Royón, senadora nacional por Salta y exsecretaria de Energía de la Nación, afirmó: «Me cuesta entender como en el norte argentino, que tiene el maíz más barato del país, no produce etanol a partir de ese grano». Royón es autora de uno de los siete proyectos con estado parlamentario que buscan aumentar el corte de etanol.
La discusión en el Congreso está centrada en el biodiésel, donde hay posiciones enfrentadas. En el bioetanol, los proyectos cuentan con consenso general. El proyecto oficialista presentado por Patricia Bullrich tiene respaldo de la industria del etanol. La iniciativa propone elevar el corte al 15% y permite un uso voluntario por encima de esa cifra, habilita a las petroleras a participar en la producción por encima del 15% y autoriza a las provincias a adoptar porcentajes superiores.
En el norte, la producción de caña continúa creciendo, y la capacidad de molienda muestra límites. Se prevé que quede caña sin cosechar este año. La caña no puede almacenarse ni exportarse en bruto, por lo que debe procesarse rápidamente.
Durante la cumbre, se exhibieron kits electrónicos que convierten vehículos de calle en flex, permitiendo usar cualquier proporción de etanol y nafta. También se anunció que el año próximo despegará desde Bahía Blanca un cohete impulsado con etanol.
