El colapso de una sección montañosa en la región de Langtang, entre Nepal y China, ocurrido tras un período de calor extremo, provocó un alud que arrasó valles y dejó un saldo oficial de 1.300 fallecidos y más de 5.100 desaparecidos.
Un desprendimiento de una sección de montaña a 5.200 metros de altura en la región de Langtang, entre Nepal y China, generó un alud que descendió a gran velocidad con lodo, sedimentos y rocas, según informaron las autoridades locales. El evento ocurrió después de un período de calor extremo que afectó la zona durante el verano.
Los registros meteorológicos indican que la región atravesó el cuarto verano más caluroso de los últimos 50 años. Entre el 21 y el 26 de agosto, las temperaturas en la zona del glaciar alcanzaron un promedio de 5°C, superando el récord histórico de 4°C. Este calor aceleró el derretimiento de la nieve, generando volúmenes de agua que se filtraron en las grietas de la roca y debilitaron el permafrost, la capa helada que mantiene unidas las paredes rocosas.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) confirmó que, a dos semanas del alud, más de 5.100 personas permanecen desaparecidas, incluidos más de 500 turistas extranjeros. El número de fallecidos recuperados supera los 1.300 cuerpos, y las tareas de identificación se realizan mediante análisis genéticos con apoyo de delegaciones de China, India y Corea del Sur.
Las fuerzas armadas concentran sus operativos en tres proyectos hidroeléctricos donde se presume que hay operarios atrapados en galerías subterráneas. El hallazgo con vida de tres trabajadores en el interior de los túneles ha sido reportado por los equipos de rescate, que enfrentan dificultades de acceso terrestre y hacinamiento en los centros de acogida.
Según el científico Robert Rohde, eventos de esta magnitud podrían repetirse con mayor frecuencia debido al incremento global de las temperaturas. Sin el factor del calentamiento antropogénico, un patrón térmico tan elevado en las alturas de Langtang se registraría solo una vez cada varios miles de años.
La reconstrucción de las zonas afectadas en territorio nepalí demandará inversiones multimillonarias, en un contexto donde el país enfrenta daños en sus vías de comunicación y en su infraestructura energética.
