Mara Schmid y Franco Ormaechea se conocieron durante una invernada en 2014. Doce años después, se casaron en el mismo continente donde su historia comenzó, rodeados de sus hijas y compañeros de base.
La Antártida fue el escenario de un encuentro que cambiaría sus vidas. En 2014, la bióloga Mara Schmid (42) y el Sargento Primero Franco Ormaechea (43) se conocieron durante la invernada en la Base Esperanza. Tras formar una familia y casarse por civil en 2017, este año decidieron concretar su ceremonia religiosa en el Continente Blanco, el lugar donde todo comenzó.
La boda se celebró en la Capilla Antártica San Francisco de Asís, con la presencia de sus dos hijas, Alma (9) y Luna (6), y los compañeros de la base. Fue el duodécimo matrimonio registrado en la Antártida, pero el primero entre una bióloga y un personal militar que se conocieron allí.
“Cuando surgió la idea del casamiento en 2017, decidimos hacerlo solo por civil, pensando que quizás en el futuro…”, relató Franco a Clarín. Doce años después, esa posibilidad se hizo realidad. Para la ceremonia, la novia utilizó el mismo vestido de su boda civil y las hijas de la pareja tuvieron roles especiales: una arrojó pétalos y la otra llevó los anillos.
Al finalizar la ceremonia, los compañeros formaron un cordón de honor con piquetas, herramientas utilizadas para trabajar en el hielo, en lugar del armamento tradicional de las ceremonias militares.
Esta invernada es especial para la familia, no solo por la boda. Sus hijas viven una experiencia única: Luna cumplió 6 años y comenzó primer grado en la única escuela de la Antártida, mientras que Alma cursará cuarto grado y jurará lealtad a la bandera en ese entorno. “Es un montón acompañarlas, verlas mirando estos animales en su entorno natural, que es algo que no van a poder repetir en su vida”, reflexionó Mara.
“En un lugar tan inhóspito como éste las sensaciones están muy a flor de piel. Uno acá aprende a valorar a los seres queridos y a las pequeñas cosas”, concluyó Franco.
