Desde el 10 de abril, los viajeros de países no comunitarios, incluidos los que llegan desde Estados Unidos, deben registrar sus datos biométricos al ingresar al espacio Schengen. El Sistema Europeo de Entrada/Salida (EES) busca agilizar los controles y reforzar la seguridad.
La Unión Europea (UE) ha puesto en marcha oficialmente el Sistema Europeo de Entrada/Salida (EES), un nuevo mecanismo de control fronterizo que afecta a los viajeros de países no miembros del bloque que ingresen para una estancia corta, de hasta 90 días en un período de 180 días. El sistema, que comenzó a implementarse por fases desde octubre de 2025, entró en pleno vigor el pasado 10 de abril.
El EES requiere que los turistas registren su fotografía, huellas dactilares y datos del pasaporte cada vez que crucen una frontera exterior de la UE. Este registro sustituye el sellado manual de pasaportes y recopila información como el documento de viaje, datos personales, fechas y lugares de entrada y salida.
La implementación se realiza en dos etapas: los viajeros que no requieren visa registrarán sus impresiones dactilares e imagen facial en la frontera. Aquellos que ya poseen una visa de corta duración solo deberán tomarse la fotografía, ya que sus huellas están pre-cargadas en el sistema.
Según la UE, el objetivo del EES es modernizar el control de fronteras, agilizar las filas y mejorar la seguridad. «Con el EES, los viajeros pasarán menos tiempo en la frontera gracias a unos controles más rápidos, las opciones de autoservicio y la posibilidad de facilitar la información por adelantado», destacaron desde el bloque.
Para acelerar el proceso, es fundamental contar con un pasaporte biométrico, necesario para usar los sistemas de autoservicio. En los pasos fronterizos habilitados, los viajeros pueden utilizar equipos específicos para realizar el registro inicial o verificar sus datos.
