El líder del Primer Comando Uruguayo negocia en Estados Unidos un acuerdo para ser colaborador. Su sombra estuvo detrás de un cargamento que llegó al norte de Santa Fe.
Dentro de una de las cajas fuertes que la policía boliviana encontró en la mansión donde Sebastián Marset fue capturado el 13 de marzo pasado en Santa Cruz de la Sierra había un teléfono iPhone. El dispositivo, enviado a los Estados Unidos para su peritaje, se convirtió en una de las pruebas centrales del proceso judicial que el capo narco uruguayo enfrenta en el Tribunal Federal del Distrito Este de Virginia por conspiración para cometer lavado de dinero vinculado al narcotráfico internacional.
La información extraída del celular se sumó a los 22 gigabytes de evidencia digital y documental que la fiscalía federal norteamericana reunió contra Marset. El fiscal federal adjunto Anthony Aminoff reveló que entre las pruebas figuran comunicaciones interceptadas en varios idiomas, registros financieros internacionales y documentación obtenida mediante cooperación judicial con Uruguay, Colombia, Bélgica y Francia.
La acusación sostiene que Marset lideró una estructura criminal dedicada al envío de toneladas de cocaína desde América del Sur hacia Europa y al lavado de millones de dólares y euros por medio de operaciones financieras internacionales.
La audiencia preliminar prevista para el 20 de mayo fue suspendida y reprogramada para el 1° de julio, luego de que fiscales y abogados defensores solicitaran más tiempo para negociar un posible acuerdo de culpabilidad. Según documentos judiciales, Marset firmó un escrito en el que confirma que comprende sus derechos y que revisó la solicitud de postergación junto a su defensa. Si acepta declararse culpable, deberá colaborar con información sobre su organización a cambio de una eventual reducción de la pena de hasta 20 años de prisión. Su equipo legal está encabezado por el abogado uruguayo Santiago Moratorio y fue reforzado con el exfiscal federal Gene Rossi.
El hallazgo de las cajas fuertes tiene su propia historia. El ministro de Gobierno de Bolivia, Marco Antonio Oviedo, reveló semanas después de la captura que no fueron tres, sino cuatro las cajas fuertes incautadas. Dos fueron encontradas en la mansión del barrio Las Palmas; las otras dos, en una hacienda de su propiedad. Estas últimas fueron abiertas públicamente y estaban vacías. La caja decisiva, una de las halladas en la casa, contenía dinero en dólares, euros, reales y bolivianos; joyas, relojes, tarjetas bancarias, pasaportes falsificados y el celular iPhone. La policía retuvo esa caja fuerte sin informar a la fiscalía y la trasladó a una bóveda bancaria en La Paz. Cuando intentaron entregarla al Ministerio Público, los fiscales rechazaron recibirla por considerar que la cadena de custodia estaba contaminada. Oviedo explicó que la retención obedeció a la necesidad de preservar el dispositivo y los pasaportes.
El comandante general de la policía boliviana, Mirko Sokol, señaló que las autoridades esperan que los resultados del peritaje norteamericano permitan identificar a todos los involucrados en la red. Durante el operativo del 13 de marzo también fueron incautadas computadoras, tablets, documentos, joyas y dinero en efectivo, además de bienes valuados en aproximadamente 15 millones de dólares: seis viviendas, dos aeródromos, 16 aeronaves y varios vehículos de alta gama.
A dos meses de la captura de Marset, la violencia derivada de la disputa por los restos de su organización no cesa. El 26 de abril, en el parque de asistencia del Rally Sprint Nueva Santa Cruz, un sicario colombiano acribilló a José Pedro Rojas Velasco, alias Pepa, piloto de rally de 29 años que, según la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, era el piloto de avionetas de Marset y su sucesor operativo. La fiscalía amplió la investigación por asesinato contra Erland Ivar García López, alias El Colla, señalado como presunto autor intelectual. El Colla fue mano derecha y testaferro de Marset, pero la relación se quebró. Su paradero es desconocido; las autoridades sospechan que huyó a Paraguay.
El comandante departamental de la policía de Santa Cruz de la Sierra, coronel David Gómez, afirmó: «Existe la probabilidad de que tanto el PCC, el Comando Vermelho y El Colla estén vinculados como autores intelectuales o materiales». La captura de un colombiano identificado como Elkin Deivi Bravo Omen, quien según la investigación cobró 27.000 bolivianos por seguir a Pepa durante más de un mes, fue el primer avance concreto en el caso.
La muerte de Pepa tiene ramificaciones en la Argentina. Un número de teléfono con característica de la localidad santafesina de Videla, al que Rojas Velasco llamaba desde Bolivia, fue el dato que la DEA proporcionó a la Policía Federal Argentina y que derivó, el 5 de este mes, en la incautación de 442 kilos de cocaína y una avioneta Cessna en un establecimiento rural de la localidad de Vera, en el norte de Santa Fe.
En Bolivia, al menos cinco actores disputan los restos de la estructura de Marset: El Colla, prófugo; el PCC brasileño; el Comando Vermelho; la mafia balcánica (Clan de Kotor); y Teddy, un piloto paraguayo prófugo. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, admitió que la organización «aún no fue desarticulada» y anunció coordinación con Paraguay, Brasil y la Argentina para neutralizar los nodos activos.
