La Audiencia de Málaga juzga esta semana a un sacerdote acusado de abusar sexualmente de cuatro mujeres, sedarlas y grabarlas inconscientes. La Fiscalía solicita 72 años de prisión.
La Audiencia de Málaga tiene previsto juzgar esta semana a un sacerdote al que la Fiscalía acusa de presuntamente abusar de varias mujeres con las que tenía una relación de amistad —hay cuatro denunciantes—, tras sedarlas, y también por grabarlas en esos momentos en los que estaban inconscientes. La Fiscalía pide inicialmente una pena de 72 años de cárcel.
Está previsto que la vista oral comience este lunes y se prolongue los días 27, 28 y 29, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). La fecha del interrogatorio del acusado será fijada a lo largo del desarrollo del juicio, en el que se prevé la declaración de 16 testigos, entre ellos las denunciantes.
También comparecerá una veintena de policías nacionales y tendrá lugar la declaración pericial de médicos forenses y de agentes propuestos por las acusaciones —la Fiscalía y cuatro acusaciones particulares— y la defensa.
Según las conclusiones iniciales del fiscal, el acusado era desde agosto de 2017 párroco de las localidades de Ardales y Carratraca y vicario parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación de Álora. Antes, había pertenecido cuatro años a la orden de los Padres Trinitarios, continuando luego en el Seminario, hasta que fue ordenado diácono y presbítero en junio de 2016 y junio de 2017, respectivamente.
En el ámbito de estos ambientes y actividades religiosas, entabló amistad con las cuatro víctimas en diferentes fechas. Según la Fiscalía, estas relaciones se mantuvieron hasta 2023, momento en el que salieron a la luz los hechos que ahora se enjuician.
La acusación pública señala que el procesado aprovechaba la relación de amistad y confianza, amparada por su condición de religioso, para que las mujeres pernoctaran en domicilios vinculados con él. Sin que ellas se percataran, presuntamente les suministraba una sustancia desconocida —con probabilidad éxtasis líquido—, lo que las sumía en somnolencia y las dejaba inconscientes.
De esta forma, según la Fiscalía, el acusado realizaba actos sexuales sin consentimiento y grababa y fotografiaba dichas actuaciones. En uno de los casos, la víctima acudió a él por una situación difícil y todas sufrieron daño psíquico y moral.
Las víctimas no fueron conscientes de los hechos hasta que en Navidades de 2022-2023, la pareja sentimental del acusado encontró un disco duro con las imágenes en el domicilio parroquial de Melilla. Intentó denunciarlo ante autoridades religiosas sin éxito, por lo que presentó denuncia ante la Policía Nacional en agosto de 2023.
La Fiscalía acusa al sacerdote de cuatro delitos de abuso sexual, cuatro de revelación y descubrimiento de secretos (ambos continuados) y cuatro de lesiones. Solicita 72 años de prisión, prohibición de acercarse a las víctimas por diez años y libertad vigilada por el mismo período. También pide una indemnización total de 1,2 millones de euros (300.000 euros por víctima), de la que la Diócesis de Málaga debería responder como responsable civil subsidiario.
El obispo de Málaga, José Antonio Satué, declaró el viernes pasado que los abogados del Obispado defenderán que la Diócesis no debería asumir esa responsabilidad porque no ha propiciado ni mirado para otro lado. No obstante, afirmó que, si el sacerdote es declarado culpable, la Diócesis está dispuesta a colaborar económicamente en la reparación de los daños. También expresó su colaboración con la justicia y pidió perdón en nombre de la Iglesia a las víctimas.
