Con una campaña récord proyectada en 68 millones de toneladas, el cereal se posiciona como motor de divisas. La economista de FADA Nicolle Pisani Claro destacó el rol de Córdoba y el impacto en exportaciones, industria alimenticia y biocombustibles.
El maíz argentino atraviesa uno de sus mejores momentos productivos. Con una campaña récord proyectada en 68 millones de toneladas, el cereal volvió a posicionarse como uno de los principales motores de generación de divisas para el país.
En diálogo con Canal E desde el Congreso Maizar 2026, la economista de FADA Nicolle Pisani Claro destacó el crecimiento del cultivo, el rol estratégico de Córdoba y el impacto del maíz en las exportaciones, la industria alimenticia y la producción de biocombustibles.
Una cosecha récord para el maíz argentino
Pisani Claro remarcó que la campaña actual marcará un récord histórico para el sector. “Estamos hablando de una cosecha récord para esta campaña de 68 millones de toneladas”, señaló durante la entrevista. Según explicó, la producción aumentó de manera significativa respecto a la campaña anterior. “Son 16 millones de toneladas más que la campaña 24-25”, precisó. Además, destacó el peso internacional del cereal argentino. “Argentina es el tercer exportador de maíz a nivel mundial”, afirmó al detallar que el país llega con sus productos a más de 80 mercados.
El impacto económico y las exportaciones
La especialista sostuvo que el maíz representa una fuente clave de ingresos para la economía nacional. Actualmente, cerca del 57% de la producción se destina a exportaciones. “Ingresan en torno a 6.600 millones de dólares por esas exportaciones de maíz”, explicó. También detalló que la liquidación de divisas comenzará a intensificarse en los próximos meses a medida que avance la comercialización de la cosecha. En abril, las exportaciones agroindustriales ya generaron ingresos cercanos a los USD 2.400 millones.
Córdoba, protagonista de la producción
Pisani Claro destacó el rol central que tiene la provincia de Córdoba dentro del mapa productivo nacional. “Córdoba produce en torno al 30% y 35% del maíz de nuestro país”, indicó. La economista también explicó que la distancia respecto de los puertos genera desafíos logísticos y mayores costos de transporte. Por ese motivo, muchas regiones optan por potenciar el agregado de valor en origen.
El maíz y el agregado de valor
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el potencial del maíz para impulsar otras actividades económicas vinculadas al agro. “Se utiliza como alimento para la producción de carne aviar, porcina, vacuna y para la producción láctea”, explicó Pisani Claro. Además, señaló que el cultivo también gana espacio dentro del mercado energético. “El bioetanol de maíz absorbe en torno al 4% de la producción”, comentó. Para la especialista, el crecimiento del maíz no solo puede ampliar las exportaciones, sino también generar más empleo y actividad industrial en las zonas productivas.
La competencia histórica entre soja y maíz
Consultada sobre el avance histórico de la soja durante las últimas décadas, Pisani Claro explicó que hubo factores tecnológicos y políticos que modificaron el mapa agrícola argentino. “Hay diferentes políticas que han ido incentivando o desincentivando una u otra producción”, sostuvo. También mencionó que la incorporación de nuevas tecnologías, como la siembra directa, favoreció el crecimiento de determinados cultivos desde la década del 90.
Infraestructura y logística, los desafíos pendientes
La economista de FADA remarcó que uno de los principales problemas del sector sigue siendo la infraestructura vial y logística. “Hay falta de infraestructura a la hora de pensar en mover la producción”, advirtió. Si bien destacó el estado de las rutas y caminos rurales en Córdoba, consideró que todavía existen dificultades en otras regiones clave para el transporte hacia los puertos.
El clima y la campaña agrícola
Por último, Pisani Claro se refirió a las condiciones climáticas y descartó, por ahora, riesgos importantes para la cosecha de maíz. “Las principales cuestiones climáticas más pronunciadas empezarían a presentarse hacia la primavera”, señaló. En ese sentido, indicó que eventuales lluvias fuertes podrían impactar más sobre la futura campaña de trigo que sobre el maíz actualmente en proceso de cosecha.
