jueves, 4 junio, 2026

SIBO e IMO: qué son, cuáles son sus síntomas y por qué cada vez más personas creen tenerlos

Dos condiciones digestivas que ganaron protagonismo en los últimos años: qué las causa, cómo se detectan y qué dice la ciencia sobre su tratamiento.

La distensión empieza casi siempre después de comer, aunque no haya sido mucho ni pesado. A veces es progresiva y se desarrolla a lo largo del día; otras, aparece de golpe, 10 minutos después del primer bocado. Los gases son constantes y el ritmo del baño cambia sin lógica aparente: diarrea, luego varios días sin nada, luego diarrea de nuevo. Después de meses —o años— de síntomas, dietas variadas sin resultados tangibles y análisis médicos que no terminan de determinar un “problema” concreto, muchos pacientes llegan a los consultorios con una hipótesis ya formada: SIBO, o su pariente cercano y menos popular, el IMO.

El SIBO —del inglés Small Intestinal Bacterial Overgrowth— es un trastorno digestivo que ocurre cuando bacterias que deberían estar en el colon migran y se instalan en el intestino delgado, donde no deberían estar en esa cantidad. El resultado es una fermentación prematura: las bacterias procesan el alimento antes de que el organismo pueda absorberlo bien, y eso genera gas, inflamación y síntomas variados.

El IMO —Intestinal Methanogen Overgrowth, o sobrecrecimiento intestinal metanógeno— es una condición similar pero con una diferencia clave: los microorganismos involucrados no son bacterias sino arqueas, organismos de otro dominio biológico, que producen metano en lugar de hidrógeno. Esa distinción no es menor: determina qué síntomas predominan y cómo se trata.

Facundo Pereyra, médico gastroenterólogo, afirmó: «El SIBO es de predominio diarrea, porque estas bacterias producen gas hidrógeno en la fermentación, y ese hidrógeno irrita y da diarrea. En cambio, el gas metano que producen las arqueas del IMO produce más tendencia a la constipación».

En casos más avanzados o sostenidos en el tiempo, estudios han expuesto que pueden aparecer deficiencias nutricionales: ferropenia, anemia o déficit de vitaminas liposolubles y B12. Florencia Raele, médica funcional especializada en medicina preventiva, sostuvo: «Puede relacionarse con irritación en la piel, alergias, infecciones urinarias a repetición, infecciones vaginales, cándida. Si se deja estar mucho tiempo, también puede haber deficiencias nutricionales que alteren los ejes hormonales y tiroideo».

Una de las razones por las que el SIBO y el IMO tardaron tanto en tener nombre propio es que sus síntomas se superponen con los del síndrome de intestino irritable. Raele explicó: «Durante mucho tiempo se abarcaron todas las patologías digestivas bajo el paraguas del intestino irritable. De manera que una persona que tenía SIBO podía entrar perfectamente en esa categoría, pero ese diagnóstico no te decía cuál era la causa raíz». Pereyra matizó: «A veces hay un mal diagnóstico de colon irritable y en realidad es SIBO o IMO que, al tratarse, desaparece».

Pereyra enumeró los grupos con mayor predisposición: «Los diabéticos, los pacientes que toman omeprazol, los constipados, quienes tuvieron cirugías abdominales, los hipotiroideos, la gente con mucho estrés y los trastornos de motilidad del intestino». Raele incluyó factores desde la infancia: «Si no recibiste lactancia materna, si naciste por cesárea, si te dieron muchos antibióticos y nunca probióticos para restablecer la flora».

La herramienta más usada es el test de aliento: el paciente ingiere una solución de glucosa o lactulosa y se miden los gases que exhala. Un resultado de hidrógeno igual o superior a 20 partes por millón antes de los 90 minutos sugiere SIBO; si solo hay metano igual o superior a 10 partes por millón, el cuadro apunta al IMO. Raele advirtió: «Para hacer un diagnóstico completo hay que hacer un test que mida hidrógeno y metano. Si no se mide el metano, puede dar un falso negativo». Pereyra señaló: «Hay un 30 o 40% de falsos positivos».

El eje del tratamiento son los antibióticos. La rifaximina es la opción de elección; para el IMO, se combina con neomicina. Raele describió el enfoque por fases: «El tratamiento ideal consiste en tomar antibióticos específicos que van por el lumen del intestino sin afectar sistémicamente, que ayudan a hacer un reseteo gastrointestinal; hay un período de eliminar, uno de reponer con bacterias benéficas, y uno de reparar la pared intestinal». Pereyra complementó: «Muchos casos vienen por estrés o intolerancias alimentarias. Solo si el paciente no mejora hacia el día 10 indicamos el antibiótico».

En cuanto a la dieta, la más recomendada es la baja en FODMAP. Las recaídas son frecuentes. Raele advirtió: «El 50% vuelve si no cuida el estrés y vuelve a comer mal». Pereyra coincidió: «A veces hay que volver a dar antibiótico». Ambos desaconsejaron la automedicación. Raele declaró: «Hay mucha falacia en las redes sociales de que uno se puede sanar con tal cosa o tal dieta». Pereyra concluyó: «Primero la alimentación y el estrés, después consultar al médico. Nunca tomar el antibiótico por cuenta propia».

Más Noticias

Noticias
Relacionadas

Mundial 2026: la selección argentina ultima detalles y Messi gana el Premio Princesa de Asturias de los Deportes

La selección argentina entrena en Kansas previo al amistoso con Honduras, Lionel Messi recibe el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, Francia enfrenta tensiones por primas y entradas, y el Mundial 2026 marca récord de jugadores nacionalizados.

ICBF confirma muerte de 11 menores en combates entre disidencias en Guaviare

El ICBF se pronunció tras la identificación de 11 menores entre los fallecidos en enfrentamientos entre disidencias en San José del Guaviare. Medicina Legal identificó 43 cuerpos.

Alumno de la UNAM logra ingresar a Oxford con puntaje perfecto

Sebastián Castillo Tovar, del CCH Vallejo de la UNAM, fue aceptado en la Universidad de Oxford tras obtener 91 puntos en el Mathematics Admission Test.

Dueños de droguería Suizo Argentina piden peritaje para determinar si audios de la causa Andis fueron creados con IA

Los propietarios de la droguería Suizo Argentina solicitaron un peritaje tecnológico para determinar si los audios difundidos en la causa Andis fueron creados con inteligencia artificial.