Jorge García Cuerva cuestionó las políticas de Javier Milei sin mencionarlo directamente. Analistas señalan que la falta de líderes opositores consolidados permite que figuras no políticas ocupen ese espacio.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció una homilía el 9 de julio en la que criticó “el camino de la intolerancia, de la descalificación del otro, la crueldad hacia los más débiles”. Sin mencionar explícitamente al presidente Javier Milei, los asistentes interpretaron que las críticas estaban dirigidas a su gobierno.
Al día siguiente, en una entrevista con el diario Perfil, García Cuerva profundizó sus cuestionamientos. Sostuvo que la justicia social “no es un robo” y que “está entre los principios de la doctrina social de la Iglesia”. También afirmó que “el mercado no se regula por sí mismo” y que “hay que cuidar el equilibrio fiscal, pero también es necesario un equilibrio social”.
Estas declaraciones se producen en un contexto donde, según analistas políticos, la oposición partidaria no logra consolidar una representación unificada frente al gobierno de Milei. El peronismo enfrenta la mala imagen de su principal referente, Cristina Fernández de Kirchner, quien está procesada judicialmente. El PRO y la UCR mantienen posturas ambiguas respecto al oficialismo. Las llamadas “terceras vías” están debilitadas y dependen de gobernadores que negocian con el poder central.
Ante este escenario, diversas voces no políticas han expresado críticas al Gobierno. Artistas, escritores y periodistas de renombre han tenido repercusión mediática. La Iglesia católica, con García Cuerva, se suma a ese grupo.
Históricamente, la Iglesia católica ha criticado tanto al marxismo como al liberalismo. En el caso argentino, el liberalismo se ha transformado en la pretensión anarcocapitalista del presidente Milei. El papa Francisco, predecesor de García Cuerva en el arzobispado de Buenos Aires, impulsó una línea de pensamiento social que el actual arzobispo retoma.
Milei, quien se define como católico pero también se relaciona con evangélicos y se percibe judío, ha tenido una relación fluctuante con la Iglesia. En el pasado calificó al papa Francisco como “el representante del Maligno en la Tierra”, pero luego se disculpó en el Vaticano. Recientemente, retomó la asistencia a actos religiosos, como la homilía por el Día de la Independencia.
Analistas señalan que el vacío opositor es coyuntural y que eventualmente será ocupado por políticos. Mientras tanto, figuras como García Cuerva llenan ese espacio.
