Sor Marta, monja benedictina de 29 años, afirmó en una entrevista que el exceso de estímulos impide la introspección personal y propuso reservar diez minutos diarios para reconectar con la espiritualidad.
En una entrevista concedida al programa Leo y Nacho Podcast, Sor Marta, monja benedictina de 29 años, abordó los desafíos de la juventud contemporánea en un entorno de hiperconectividad. Al ser consultada sobre la principal dificultad para las nuevas generaciones, declaró: “Quizá la falta de silencio y de oración”.
Según explicó, el problema central no reside en una incapacidad intrínseca de los jóvenes para reflexionar, sino en una sociedad que “invita a llenarte de ruido, a ponerte estímulos para no pensar, a vivir acelerado”. La religiosa sostuvo que este ritmo de vida impide el autoconocimiento y la conexión con una dimensión interior.
Durante la entrevista, detalló la importancia de establecer pausas cotidianas. “Es realmente parar diez minutos y escucharte, escuchar a Dios, no hacer nada, entre comillas, hay gente que es incapaz de hacerlo”, afirmó. Aclaró que ese silencio no debe interpretarse como vacío, sino como una oportunidad de plenitud: “Cuando paramos y cuando respiramos, cuando somos conscientes de cómo nos va por dentro, en ese silencio, que no es vacío, sino lleno de palabras, podemos empezar a preguntarnos cosas, a ver cómo estamos, a escuchar esa voz especial de Dios”.
Sor Marta reside en el Monasterio de Santa Cruz en Sahagún, España. Obtuvo visibilidad en redes sociales por su estilo comunicativo directo, con el que busca romper estereotipos sobre la vida monástica de clausura. Ingresó a los 18 años tras una búsqueda de plenitud personal que, según afirmó, encontró en la regla de San Benito.
Definió la oración como “la respiración del alma” y señaló que no siempre conlleva una experiencia mística sensorial, sino que debe mantenerse como un compromiso constante, incluso en momentos de sequedad espiritual.
Finalmente, sostuvo que la vocación debe otorgar felicidad plena. “Yo creo que el amor lo entiende todo el mundo. Que por nuestra parte sabemos que Dios es amor y realmente apostando por el amor, quieras que no, buscamos a Dios y nos ponemos en ese camino”, concluyó.
