La investigación por la muerte de Matías Julián Álvarez Guardia en Resistencia acumula pruebas: cámaras, celulares, un cuchillo y testimonios. La acusada, Victoria Luz Cantero, admitió una pelea y dijo que se defendió, pero luego guardó silencio. El caso es comparado con el de Nahir Galarza, aunque las causas están en etapas distintas.
La fiscal Ana Graciela González de Pacce, a cargo de la investigación por la muerte de Matías Julián Álvarez Guardia, ocurrida en Resistencia, Chaco, informó que la acusada Victoria Luz Cantero reconoció inicialmente haber mantenido una pelea con su pareja y dijo que actuó para defenderse. Esa declaración fue realizada ante la Policía, no bajo las formalidades de una indagatoria, y dos días después Cantero se abstuvo de declarar asesorada por sus abogados.
El caso tomó repercusión nacional por su similitud con el de Nahir Galarza, condenada por el homicidio de Fernando Pastorizzo. Sin embargo, la causa chaqueña se encuentra en una etapa inicial: no hay autopsia definitiva, ni análisis de cámaras, ni resultados toxicológicos.
Cronología del hecho
Según la fiscal, alrededor de las 6 de la mañana, el hermano de Cantero recibió una llamada desde el celular de Julián. En esa comunicación, habría escuchado la voz de su hermana que decía: «Decile, decile que me rompiste el celular». El hermano, junto a su pareja, se dirigió a la casa de Julián, lo encontró desvanecido y lo trasladó en un vehículo particular al Hospital Julio C. Perrando. La defensa sostiene que intentaron pedir asistencia médica pero marcaron un número equivocado y decidieron no esperar una ambulancia.
Julián ingresó al hospital con varias heridas de arma blanca. Una de ellas comprometió vasos importantes de la región subclavia, lo que derivó en una pérdida masiva de sangre, shock hipovolémico y paro cardiorrespiratorio. El joven fue operado pero no sobrevivió.
Evidencias recolectadas
En la vivienda, la Policía secuestró un cuchillo de cocina tipo Tramontina con hoja dentada y cabo negro, que podría ser el arma utilizada. También se encontraron manchas que serían de sangre en el ingreso, la cocina-comedor y una habitación. La mayor concentración estaba en la sala cercana a la entrada.
La casa contaba con dos cámaras de seguridad, ambas en funcionamiento. Además, se relevaron dos dispositivos de casas vecinas, uno de los cuales apuntaba en diagonal hacia el domicilio de Julián. Los registros están siendo analizados por Cibercrimen.
La Fiscalía secuestró los teléfonos de Julián y de Cantero. El de la víctima fue denunciado como desaparecido por la familia, pero la defensa informó que estaba en poder del entorno de la acusada y que permanecía apagado. Será sometido a una extracción completa de datos.
Hipótesis enfrentadas
La querella, representada por el abogado Juan Arreguín, sostiene que no hay indicios de maniobras defensivas en Julián, lo que podría indicar un ataque sorpresivo. La defensa, a cargo de Lucas Bosch, no descarta que Cantero haya reaccionado frente a una agresión. La fiscal recordó que la imputación provisoria es por homicidio agravado por el vínculo, pero que puede modificarse cuando se conozca la autopsia.
La familia de Julián denunció la desaparición de una caja con dinero y joyas, aunque la fiscal afirmó que no hay elementos para vincular el hecho con un robo. También se confirmó una denuncia previa de Julián contra Cantero por daños a su automóvil, que fue archivada.
El paralelismo con Nahir Galarza
El caso fue comparado con el de Nahir Galarza, condenada a prisión perpetua por el homicidio de Fernando Pastorizzo en 2017. Ambos casos involucran a una mujer joven acusada de matar a su novio y la imputación por homicidio agravado por el vínculo. Sin embargo, en el caso Pastorizzo hubo un juicio oral y una sentencia firme, mientras que en el caso Álvarez la investigación recién comienza.
