La Cámara de Diputados aprobó ayer la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El proyecto modifica el mandato de la entidad, elimina el financiamiento al Tesoro y restringe el uso de reservas. Deberá ser tratado en el Senado.
La Cámara de Diputados dio media sanción ayer miércoles a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). La iniciativa fue aprobada por 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones. El proyecto deberá ser tratado y aprobado por el Senado para convertirse en ley.
La reforma no modifica el funcionamiento legal del Banco Central hasta que sea aprobada por el Senado, promulgada y publicada. Hasta entonces, sigue vigente la Carta Orgánica actual.
El proyecto redefine la misión del Banco Central. La Carta Orgánica vigente establece como objetivos la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. La reforma reemplaza ese esquema por un mandato central: preservar el valor de la moneda.
El texto elimina los adelantos transitorios, el mecanismo mediante el cual el Banco Central presta pesos al Tesoro para cubrir necesidades fiscales. También prohíbe préstamos al Gobierno nacional, provincias, municipios y la Ciudad de Buenos Aires, y la compra directa de títulos públicos en el mercado primario.
En materia de reservas, el proyecto elimina mecanismos que permitían usarlas para cancelar deuda del Tesoro a cambio de Letras Intransferibles. Incorpora la inembargabilidad de las reservas internacionales y establece con mayor precisión qué activos puede mantener el BCRA. También habilita el uso de reservas como garantía en operaciones de banca central y amplía las posibilidades de financiamiento de organismos multilaterales.
La reforma restringe la transferencia de utilidades del Banco Central al Tesoro. Solo podrán distribuirse utilidades realizadas y líquidas, y se excluyen las ganancias contables por variaciones cambiarias. Antes de transferir, se deberán constituir reservas patrimoniales mínimas.
El proyecto modifica las condiciones para remover al presidente y a los directores del BCRA. Se establecen causas específicas y se requiere la aprobación de dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso. También se elimina la participación del ministro de Economía o su representante en las reuniones del directorio.
En el sistema financiero, la reforma fortalece las facultades del BCRA para regular sistemas de pagos y cámaras compensadoras. El texto aprobado incorpora una modificación que permite a las entidades financieras integrar parte de sus encajes con títulos públicos valuados a precio de mercado.
La reforma, si se convierte en ley, no implica una baja inmediata de la inflación, una caída de las tasas de interés ni una modificación automática del tipo de cambio. El principal efecto es preventivo: busca impedir que futuros gobiernos utilicen al BCRA como fuente de financiamiento del déficit fiscal.
