Distintos economistas y analistas coinciden en que el próximo año mantendrá la senda de desaceleración inflacionaria y crecimiento moderado, aunque advierten sobre los límites fiscales y externos que condicionarán al gobierno que asuma.
Las empresas, los economistas y la política comenzaron a delinear escenarios para 2027. El denominador común entre los pronósticos no es un escenario catastrófico, como suele ocurrir en períodos de transición macroeconómica, según señaló la economista Marina Dal Poggetto en un informe reciente. En ese trabajo, la especialista indicó que desde octubre se compraron US$ 19.000 millones y US$ 46.000 millones desde la salida del cepo cambiario.
La economía argentina transita una de las transiciones recientes más calmas en comparación con los cambios de gobierno de 2015, 2019 y 2023. Las proyecciones para el año próximo anticipan una economía con menor inflación que la actual y un crecimiento moderado. Desde el primer mandato de Carlos Menem no se registra un gobierno que hilvane más de dos años consecutivos de actividad económica en alza con inflación en baja.
Los economistas Enrique Szewach y Dante Sica coincidieron en que 2027 será similar a 2026. “La economía 2027 no será muy distinta”, afirmó Szewach, exdirector del Banco Central. “Puede haber algo más de crecimiento, con mejoras marginales de salario real con el ancla fiscal, limitando la inflación y la actividad, y el ancla del sector externo, con el superávit comercial abasteciendo la dolarización. Ambas anclas muy desafiadas”. Por su parte, Sica, exministro de Producción de Mauricio Macri, sostuvo que “el escenario 2027 es constructivo pero exigente: la macro se ordenó, el bolsillo todavía no”.
Los números macroeconómicos que dejaría el gobierno de Javier Milei serían mejores que los de Macri y Alberto Fernández en términos de crecimiento e inflación. Serían similares a los de Cristina Kirchner en 2015, cuando el PBI creció 2,7% y la inflación fue de 28,3%, y peores en relación con los de Carlos Menem en 1994 y Néstor Kirchner en 2007, períodos en los que el PBI creció el triple y la inflación fue de un dígito.
Analistas políticos y económicos formulan diversas hipótesis sobre por qué el cambio de régimen de Milei muestra resultados menos contundentes que los de Menem y Kirchner. Entre las explicaciones se mencionan el ajuste de tarifas, que redujo el ingreso disponible y habría ralentizado la recuperación; el modelo actual, que premia a las exportaciones y dinamiza poco el empleo urbano; y la falta de unificación cambiaria, que según el exministro de Economía Domingo Cavallo impide que el beneficio de las reformas se derrame a todas las actividades y se concentre en un núcleo duro.
“Cuesta más volver atrás”, declaró Sica respecto de la reversibilidad del modelo actual. “Con cada inversión que una empresa ejecuta, cada contrato firmado, cada certificación lograda, el costo de reversión aumenta”. El Indice de Reversibilidad del Modelo (IRM), elaborado por Sica, mide la probabilidad de que una reversión cambie las reglas sobre las que una empresa construyó su plan. El índice cayó 22% desde 2023 y 5% en comparación con el tercer trimestre de 2025.
Cavallo sostuvo que la reversibilidad es una función de que el Plan Milei genere más resultados en términos de actividad. “La economía crece más despacio de lo que nos gustaría”, declaró Santiago Bausili, presidente del Banco Central.
Dal Poggetto señaló: “La paradoja es que llegamos al año electoral con más dólares, más reservas y un frente externo mucho mejor que el que imaginábamos hace meses. Pero también con una economía más dual que en promedio crece muy poco y un programa financiero cuya sustentabilidad depende crecientemente de alargar el horizonte”. La economista consideró que la clave es si seguirá existiendo un prestamista de última instancia para la Argentina en 2027, después de las elecciones legislativas en Estados Unidos en noviembre.
El martes pasado, el Indec informó una desaceleración de la inflación y una caída de la actividad económica. “Agosto arrancó más bien negativo”, declaró Fernando Marull. “Vemos la actividad recuperando en el último trimestre con mejores salarios tras la desaceleración de la inflación”.
La dinámica de vaivenes se consolida: desde febrero de 2025, la actividad cayó en 10 de 17 meses, según la consultora Equilibra. El índice de tipo de cambio multilateral se ubica en niveles de noviembre de 2023. En el año, el dólar subió menos de 4% y la inflación en ocho meses superó el 20% en la Ciudad de Buenos Aires. El Banco Central admitió en junio que la correlación entre el dólar y la inflación es baja. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), para 2027 podría haber menos inflación y un dólar 20% más alto en los próximos 12 meses.
