El escritor alemán Günter Grass, fallecido en 2015, reflexionó en una entrevista sobre su juventud bajo el nacionalsocialismo y la imposibilidad de hacer preguntas. Sus declaraciones resuenan ante el avance de la ultraderecha en Alemania.
En una entrevista realizada por el autor de esta nota, el escritor alemán Günter Grass, fallecido en 2015, habló sobre su libro Pelando la cebolla, donde relata su ingreso y salida de la guerra de Hitler. Grass abordó la seducción que el nacionalsocialismo ejerció sobre su generación y la falta de cuestionamientos.
Grass declaró: «Pertenezco a una generación que siempre ha utilizado la misma excusa, el mismo discurso: éramos muy jóvenes, fuimos engañados, nos vimos seducidos y fascinados por la propaganda de las organizaciones juveniles del nacionalsocialismo… Sí, fuimos seducidos, pero la segunda parte de ese discurso colectivo es que nos dejamos seducir; yo me dejé seducir. Cierto que entonces era débil y muy joven, pero podía haber hecho preguntas que no hice».
El escritor mencionó episodios familiares: «En 1933 un tío mío fue fusilado por los alemanes en Danzig, que entonces era una ciudad libre. Nadie en mi familia dijo nada, nadie preguntó; fue como un hecho dado. Sencillamente desapareció. Y era un tío adorable, al que todos queríamos. O esos niños con los que había jugado en el barrio y que un día desaparecieron; no pregunté, no preguntó nadie. O el profesor de latín de mi escuela, que pertenecía a una asociación católica y un buen día desapareció para volver cuatro meses más tarde, cuatro meses que había pasado en un campo de concentración. Él no podía contar nada, no debía, pero tampoco nosotros preguntamos».
Grass concluyó: «Todas esas personas llenan mis recuerdos y encarnan para mí el desasosiego de intentar entender cómo no fui capaz de preguntar. Diría que es un caso muy común entre quienes vivimos aquella época del nacionalsocialismo alemán».
El texto original también relata experiencias personales del autor en su niñez en Tenerife, España, durante la posguerra y la dictadura franquista, y establece un paralelismo con la actualidad alemana, donde partidos de ultraderecha ganan terreno. Se menciona al político español Santiago Abascal y se cita al escritor: «Ahora ya no exhibe culpa la Alemania que fue de Hitler. Se siente ganadora, no hay culpa alguna en sus celebraciones».
La nota finaliza con una reflexión sobre la persistencia de los peores tiempos y la necesidad de estar alerta.
