Un recorrido por las vías del ferrocarril en Pergamino, en el marco de la Feria del Libro de la ciudad, que incluyó un asado con amigos y el hallazgo de un cartel intervenido de la antigua estación.
Un grupo de personas caminó por las vías del tren en Pergamino durante la siesta, luego de compartir un asado en una casa cercana. El recorrido se produjo en el contexto de la Feria del Libro de Pergamino (Fe.Li.Pe), que se realiza en un centro cultural ubicado en antiguos galpones del ferrocarril.
El asado tuvo lugar en un patio con durazneros, ciruelos y un árbol de palta que, según el dueño de casa, Agustín, este año produjo seis paltas de gran tamaño. Participaron alrededor de veinte personas. Durante el almuerzo se realizaron brindis por los asadores, la feria, la literatura, los amigos y la madre de Agustín, quien preparó limonada casera.
En el patio contiguo hay varios autos estacionados desde la muerte del abuelo de la familia, a la espera de la sucesión. En las junturas de los parabrisas con el capó y el baúl crecieron plantas a partir de semillas traídas por el viento.
Durante la caminata por las vías, Sebastián relató que cuando era niño le decían que pisar los rieles causaba la muerte por electrificación. El narrador recordó que en su pueblo natal existía una creencia similar: si un pie tocaba el pasto, también se moría. Al llegar al centro cultural, el grupo se detuvo ante el cartel original de la antigua estación Pergamino, donde alguien había pintado una panza a la letra ‘p’ para convertirla en ‘b’. Sebastián mostró una foto de su primera visita a la ciudad, hace más de diez años, con el cartel sin intervenir.
El narrador también mencionó un encuentro casual con una mujer de su pueblo en la peatonal, quien le preguntó por su madre. Recordó que el marido de esa mujer ganó el Gordo de Navidad cuando él cursaba la primaria, y que gracias a eso su padre consiguió el trabajo que el flamante millonario dejó el lunes siguiente. La familia cambió los galgos de carrera por caballos tras el premio.
El grupo permaneció un rato al sol, recostado contra una locomotora en la que varios niños trepaban y conversaban.
