miércoles, 23 septiembre, 2026

Sequía en Centroamérica: cultivos de maíz y ganado afectados por El Niño

El Corredor Seco Centroamericano atraviesa una sequía severa asociada al fenómeno El Niño, con pérdidas de cultivos y ganado en Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, donde viven más de 10 millones de personas.

El árido Corredor Seco Centroamericano registra una sequía de gran intensidad asociada al fenómeno El Niño, según reportes de la región. La escasez de alimentos afecta a la población y los campesinos venden ganado ante la falta de agua y forraje.

«A veces me pongo a llorar. A veces uno come, a veces no», declaró Lidia Ochoa, de 76 años, en San Lorenzo, sur de Honduras.

El Corredor Seco abarca áreas de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. En la zona viven más de 10 millones de personas y el 80% de los pequeños productores son pobres, según la ONU.

La población, acostumbrada a eventos climáticos extremos, señala que la severidad del fenómeno actual no tiene precedentes recientes. «Nunca habíamos visto algo como esto», afirmó Ochoa.

En esta época del año, la parcela de Francisco Molina, agricultor y ganadero de 48 años, debería estar cubierta de maíz. Sin embargo, es un campo árido rodeado de osamentas de ganado, con altas temperaturas.

En El Salvador, María de la Paz Portillo, de 31 años, administradora de un tanque de agua que abastece a la comunidad de El Matazano, declaró: «Es el primer año que hemos visto esta escasez y esta necesidad de agua». En la zona el termómetro alcanzó un récord de 42°C.

El Niño es una variación natural del clima que ocurre cada dos a siete años, eleva las temperaturas superficiales en el centro y este del Pacífico ecuatorial y genera cambios globales en vientos y lluvias, así como condiciones meteorológicas erráticas.

Ante la pérdida de cultivos destinados al autoconsumo, algunos campesinos reducen las comidas o compran lo que normalmente producen.

Los gobiernos declararon estado de emergencia, pero varias comunidades dependen del apoyo de organizaciones no gubernamentales, según los reportes.

«Todas las cosechas de maíz se van a perder», afirmó la líder indígena Elvira Pasá desde una aldea del municipio de Cunén, en el norte de Guatemala, país con problemas de desnutrición infantil que se agravan con la sequía.

Pasá indicó que sus vecinos compran maíz 50% más caro de lo normal. «Comemos con una tortilla y no volvemos a comer más porque todo está carísimo», dijo Lidia Ochoa en Honduras.

El tanque de agua de El Matazano abastecía permanentemente a medio centenar de familias y llenaba un depósito donde se criaban unas 1.000 tilapias para consumo y venta. Ahora no hay peces y el agua se reserva para usos prioritarios. «Nos está afectando porque (…) no estamos consumiendo tilapia, y también en lo económico porque era un sustento», afirmó María del Carmen Portillo, de 32 años, en ese poblado salvadoreño.

El Niño, que según meteorólogos alcanzará su apogeo a fin de año, podría dejar sin suficiente alimento a 16 millones de personas en América Latina, dijo Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos de la ONU. Según expertos, las repercusiones del fenómeno continuarán hasta bien entrado 2027.

En Panamá, el canal interoceánico, que funciona con agua dulce, redujo el tránsito de buques.

La falta de agua también dejó sin alimento al ganado. En San Lorenzo, algunos productores venden animales a precios bajos antes de que mueran. Un centenar de vacas han perecido en esa aldea hondureña en los últimos meses. Las osamentas rodean las parcelas secas y establos donde los granjeros ordeñan animales raquíticos.

Desde que la sequía se intensificó en junio, Darwin Cruz tuvo que vender dos de sus vacas lecheras y otra murió. Le quedan tres que producen la cuarta parte de lo habitual. Para un pequeño productor como él, ese ingreso financia la alimentación de su esposa y dos hijas. Cruz se pregunta qué hará si no llueve y respondió: «Vender mis vaquitas».

Algunos moradores, como la salvadoreña Vilma Ortiz, de 53 años, intentan producir con menos agua. Construyó un invernadero en El Matazano y en lugar de tomates sembró chiles, que según le indicaron resisten mejor la sequía.

Elvira Pasá, en su comunidad guatemalteca, declaró: «La verdad es que ya me está dando miedo porque no sabemos con qué vamos a vivir».

AFP / ds

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