Un estudio observacional con casi 36.000 adultos encontró que quienes presentan xantelasmas registraron con mayor frecuencia infartos, accidentes cerebrovasculares y ataques isquémicos transitorios durante un seguimiento de hasta diez años. Los autores señalan que estas lesiones cutáneas podrían ser un marcador visible para evaluar el riesgo cardiovascular.
Pueden aparecer como pequeñas placas amarillentas cerca del ángulo interno de los párpados y muchas veces llevan a una consulta por motivos estéticos. Se llaman xantelasmas y están formadas por depósitos de lípidos debajo de la piel. Una investigación publicada en Atherosclerosis encontró que las personas que presentaban estas lesiones registraron con mayor frecuencia infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) y ataques isquémicos transitorios durante los años siguientes.
El trabajo fue encabezado por Negin Yavari, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, y utilizó datos de la red de historias clínicas TriNetX. Los investigadores reunieron a 17.925 adultos con xantelasmas y los compararon con otros 17.925 sin estas lesiones después de equiparar ambos grupos mediante criterios estadísticos. También excluyeron a quienes ya habían sufrido los eventos cardiovasculares analizados antes del inicio del seguimiento.
El estudio no demuestra que un xantelasma provoque un infarto o un ACV. Se trata de un trabajo observacional y, por lo tanto, establece una asociación entre ambos fenómenos, pero no una relación de causa y efecto. Su aparición puede ser un motivo para revisar otros factores de riesgo cardiovascular.
Qué son los xantelasmas y por qué aparecen
El nombre médico completo es xantelasma palpebral y corresponde a depósitos de lípidos que se acumulan en células ubicadas debajo de la piel. Suelen ser blandos, indoloros y aparecer alrededor de los párpados, especialmente en la zona cercana a la nariz. Aunque contienen colesterol, no todas las personas que los desarrollan presentan valores elevados en los análisis de sangre.
Durante años estas lesiones fueron asociadas casi automáticamente con la hiperlipidemia. Distintas investigaciones encontraron, sin embargo, xantelasmas en personas con perfiles lipídicos considerados normales, mientras una revisión sistemática mostró que, en conjunto, quienes los presentan tienden a registrar mayores niveles de colesterol total, LDL y otros marcadores vinculados con la aterosclerosis. El colesterol elevado aparece con frecuencia, aunque no está presente en todos los pacientes.
La posible conexión con las enfermedades cardiovasculares tampoco comenzó con este trabajo. Investigaciones poblacionales anteriores ya habían encontrado mayor frecuencia de enfermedad coronaria y signos de aterosclerosis entre personas con xantelasmas, aunque los resultados no fueron uniformes para todos los eventos estudiados. La nueva investigación aporta una muestra considerablemente mayor y permitió comparar lo ocurrido durante distintos períodos de seguimiento.
Cuánto aumentó el riesgo en el estudio
Las diferencias fueron visibles desde el primer año. El 1% de las personas con xantelasmas sufrió un infarto, frente al 0,35% del grupo sin estas placas; los ACV aparecieron en el 0,95% frente al 0,30%, mientras los ataques isquémicos transitorios se registraron en el 0,60% y el 0,19%, respectivamente. Los porcentajes absolutos fueron bajos, pero los tres eventos tuvieron una incidencia mayor entre quienes presentaban xantelasmas.
La distancia entre ambos grupos se mantuvo con el paso de los años. A los diez años, el 3,13% de las personas con xantelasmas había sufrido un infarto, frente al 1,73% de quienes no los presentaban; para los ACV, las cifras fueron de 3% y 1,53%. El patrón fue similar para los ataques isquémicos transitorios, aunque la diferencia se redujo respecto del primer año.
El aumento relativo fue considerable, pero eso no significa que la mayoría de las personas con estas placas vaya a sufrir alguno de esos eventos. Incluso después de diez años, más del 96% de quienes tenían xantelasmas no había registrado un infarto dentro de los datos analizados. Las cifras muestran una diferencia estadística entre los grupos, no una predicción sobre lo que ocurrirá con cada paciente.
Por qué pueden aparecer incluso con colesterol normal
La asociación también apareció entre pacientes sin niveles anormalmente altos de lípidos en sangre. En esos casos podrían intervenir otros procesos relacionados con el metabolismo de las grasas, la inflamación o el funcionamiento de los vasos sanguíneos. Investigaciones anteriores también encontraron alteraciones vinculadas con la aterosclerosis entre algunos pacientes con xantelasmas cuyos valores habituales de colesterol no estaban elevados.
Todavía no está claro qué mecanismos explican esos casos. Se investigan procesos como la captación de lípidos por los tejidos, la actividad de los macrófagos y la oxidación de determinadas lipoproteínas. Ninguna de esas hipótesis permite afirmar que lo que ocurre en la piel de los párpados reproduzca directamente lo que sucede dentro de las arterias.
El nuevo trabajo reunió una muestra mucho mayor que varios estudios anteriores, que habían llegado a resultados dispares. Los autores consideran que los xantelasmas pueden funcionar como un marcador visible dentro de una evaluación cardiovascular más amplia, en lugar de ser tratados únicamente como una cuestión estética. Todavía falta determinar cuánto mejora la evaluación incorporar estas lesiones a los indicadores que ya utilizan los médicos.
Qué pueden indicar estas placas alrededor de los ojos
Los xantelasmas no funcionan como una prueba diagnóstica de enfermedad cardiovascular y tampoco reemplazan los estudios utilizados para estimar ese riesgo. Muchas personas que los presentan nunca sufrirán un infarto o un ACV y, al mismo tiempo, esos eventos también ocurren entre quienes nunca desarrollaron estas placas. Su aparición puede ser un motivo para revisar el cuadro general junto con otros indicadores clínicos.
El estudio tiene además las limitaciones propias de trabajar con historias clínicas electrónicas. Aunque los investigadores emparejaron los grupos para reducir diferencias conocidas, pueden existir variables no registradas que hayan influido en los resultados. Con este diseño tampoco es posible establecer que los xantelasmas sean responsables del aumento observado.
En una muestra cercana a 36.000 personas, quienes tenían xantelasmas registraron una mayor incidencia de infarto, ACV y ataque isquémico transitorio durante períodos de hasta diez años. El estudio no permite anticipar qué paciente tendrá uno de esos eventos. Los resultados apoyan que su presencia sea tenida en cuenta al revisar otros factores de riesgo cardiovascular.
