A más de dos años de la desaparición de Loan, ocurrida el 13 de junio de 2024, sus padres y hermanos sostienen que el niño está vivo y reclaman que la búsqueda continúe en paralelo al juicio oral que se desarrolla por la sustracción y el ocultamiento.
A más de dos años de la desaparición de Loan, ocurrida el 13 de junio de 2024, sus padres y hermanos sostienen que el niño está vivo y reclaman que la búsqueda continúe en paralelo al juicio oral que se desarrolla por la sustracción y el ocultamiento.
En una carta difundida en los últimos días, la familia afirmó que desde aquella tarde «el tiempo se paró» y describió una silla vacía, un plato guardado y una madre que llama a su hijo en sueños. Los padres, María y José, junto a sus hijos, sostienen que Loan está vivo y que esa convicción es la fuerza que los impulsa a seguir buscándolo.
El juicio oral se centra en la sustracción y el ocultamiento de Loan, con acusaciones contra varias personas. Según el Ministerio Público Fiscal, algunas de esas conductas estarían vinculadas con el desvío o entorpecimiento de la investigación. El Tribunal deberá decidir sobre la base de la prueba y respetando las garantías constitucionales.
Al solicitar la elevación parcial de la causa a juicio, los fiscales federales Mariano de Guzmán, Alejandra Mángano y Marcelo Colombo pidieron preservar las evidencias necesarias y continuar la investigación para procurar el hallazgo de Loan. En información publicada en Fiscales.gob.ar, el Ministerio Público Fiscal de la Nación indicó que mientras se desconozca el paradero del niño era necesario «redoblar los esfuerzos» para encontrarlo.
La familia sostiene que una sentencia podrá establecer responsabilidades penales, pero no responderá necesariamente todas las preguntas sobre lo ocurrido. Entre ellas, mencionan para qué se llevaron a Loan, adónde, quién lo recibió, dónde estuvo durante las primeras horas y dónde está hoy.
El paso del tiempo, señalan, produce una injusticia silenciosa: primero desaparece un niño y todo un país pregunta dónde está; después las cámaras se retiran y las noticias se espacian. La familia rechaza que el calendario se transforme en una prueba y que el cansancio social derive en resignación.
Para María y José, cada jornada del juicio tiene una dimensión que excede la discusión jurídica. Cada testigo, cada contradicción y cada silencio puede contener un dato que acerque a Loan. La búsqueda de un hijo, afirman, no conoce horarios judiciales.
La familia advierte sobre el riesgo de que, cuando llegue la sentencia, se produzca una sensación social de clausura. Sostienen que podrá terminar el juicio, pero si Loan no apareció no podrá darse por terminado el caso. Juzgar a los acusados y continuar buscando al niño no son obligaciones incompatibles, concluyen, y recuerdan que el propio Ministerio Público Fiscal reclamó continuar la investigación y «redoblar los esfuerzos» para hallarlo.
La carta de la familia, publicada hace unos días, concluye con una frase que resume su postura: «Loan está vivo. Hay que buscarlo como a un chico vivo». Y agrega: «El juicio terminará, los inocentes a casa y los culpables a la cárcel, la búsqueda no terminará».
