Tras cerrar el acuerdo técnico, el organismo multilateral señaló que la aprobación final del préstamo depende de que el Gobierno cumpla con ciertos compromisos, en un contexto donde el respaldo de Estados Unidos juega un rol clave.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la revisión técnica del acuerdo con Argentina, pero advirtió que el desembolso de fondos está sujeto al cumplimiento de medidas pendientes por parte del equipo económico del presidente Javier Milei. En su comunicado oficial, el organismo destacó el «compromiso firme y constructivo» de las autoridades, aunque aclaró que la presentación ante el Directorio Ejecutivo para su consideración final se realizará una vez finalizadas esas acciones.
Analistas en Washington consideran inusual que el anuncio del acuerdo técnico incluya, en el mismo texto, la aclaración sobre pasos adicionales. Fuentes cercanas al FMI sugieren que esta condición podría estar vinculada a ajustes en el régimen cambiario, aunque descartan una devaluación brusca. La semántica utilizada por el Fondo indica que se están implementando correcciones y que, al concretarse el último hito operativo, se procederá con la aprobación final.
En paralelo, se observa una dinámica política de influencia. El apoyo de Estados Unidos al Gobierno argentino se ha manifestado con firmeza, en un contexto donde la administración del presidente Donald Trump busca éxitos en política exterior. Declaraciones de funcionarios estadounidenses, como Scott Bessent, han elogiado la gestión económica argentina y el acumulamiento de reservas. Sin embargo, el personal técnico del FMI mantiene una evaluación basada en indicadores económicos.
En su último informe de Perspectivas Económicas Globales, el FMI revisó a la baja sus proyecciones para Argentina en 2026, estimando ahora un crecimiento del PIB del 3,5% y una inflación anual del 30,4%, atribuyendo parte de este ajuste a factores externos como el conflicto en Irán.
Para garantizar la sostenibilidad del programa, el acuerdo establece lineamientos estrictos en cinco áreas clave: política monetaria (con el objetivo de contener la volatilidad y avanzar hacia bandas cambiarias más amplias), disciplina fiscal (manteniendo el déficit cero y un superávit primario), acumulación de reservas netas, estrategias de financiamiento y reformas estructurales para impulsar el empleo formal y la productividad.
