Un tribunal en Indonesia sentenció a Nadiem Makarim, exministro de Educación y fundador de la aplicación Gojek, a diez años de cárcel por corrupción en la compra de Chromebooks.
El 30 de junio, un tribunal indonesio condenó a Nadiem Makarim a diez años de prisión por cargos de corrupción, según informó la agencia de noticias local. Makarim, quien se declaró inocente, deberá pagar 810 mil millones de rupias (aproximadamente 45 millones de dólares) como indemnización; de no hacerlo, enfrentará cinco años adicionales de cárcel.
Makarim, fundador de la aplicación de transporte Gojek y primer unicornio de Indonesia, se había unido al gobierno en 2019 como ministro de Educación y Cultura. Durante la pandemia, impulsó la digitalización de escuelas en zonas rurales y pobres para mejorar la distribución de libros de texto. Para ello, su ministerio adquirió Chromebooks, computadoras portátiles con software de Google, por un valor cercano a 3 billones de rupias.
Los fiscales lo acusaron de un intercambio de favores con Google. Según la acusación, Makarim presionó a su ministerio para comprar Chromebooks a precios inflados, lo que generó pérdidas estatales de 2,1 billones de rupias, de las cuales los fiscales sostuvieron que desvió casi la mitad. Afirmaron que intentó convertir a Google en “el único controlador del ecosistema educativo en Indonesia”. Google negó cualquier plan de ese tipo.
La defensa de Makarim señaló que la pérdida estimada no se calculó con el precio de mercado de los Chromebooks, sino mediante un cálculo que supone un aumento del 15% por parte de los proveedores, basado en una encuesta a distribuidores privados. Makarim declaró al salir del tribunal que no dispone de la cantidad exigida y que los jueces lo sabían.
Gojek, renombrada GoTo tras su fusión en 2021 con Tokopedia, cotiza actualmente al mínimo legal de 50 rupias en Indonesia. El veredicto se produce en un contexto de cambios regulatorios, como un plan que limita las comisiones de servicios de transporte compartido al 8% desde el 1 de julio, aunque aún no está claro si las nuevas normas se aplican a vehículos de dos o cuatro ruedas.
