El canciller Fernando Aramayo aseguró que ni el presidente Rodrigo Paz ni su gabinete renunciarán, en medio de una huelga general con marchas y enfrentamientos en La Paz que han dejado cuatro fallecidos.
El ministro de Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, afirmó este lunes que «no va a haber una renuncia del presidente, Rodrigo Paz» pese a las movilizaciones de miles de activistas sociales, indígenas y sindicalistas en el marco de una huelga general. Aramayo calificó la idea de «absurdo» en declaraciones recogidas por el diario ‘El Deber’.
«No va a haber una renuncia del presidente Rodrigo Paz, me ha parecido hasta absurdo que algunos medios de comunicación me llamen y me digan ‘es verdad que ya va a haber la renuncia’ que ‘se está pensando en la salida del país’, no va a renunciar, ni el presidente Rodrigo Paz ni su gabinete, eso no va a suceder, que quede bien claro a estos actores que se están movilizando», sostuvo Aramayo.
El canciller agregó que «no se va a negociar ningún espacio de poder bajo presión, no se va a negociar el delito, el crimen» y señaló que «quienes están infringiendo este tipo de acciones van a tener que responder ante la norma; quienes quieran sentarse a negociar a la mesa de buena fe tienen que deponer actitudes y vamos a negociar».
Las declaraciones se produjeron mientras miles de activistas sociales, indígenas y sindicalistas llegados del altiplano boliviano se dirigieron a la plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, con la intención declarada de forzar la dimisión del presidente Paz. La sede gubernamental se mantuvo blindada por efectivos militares y policiales.
Durante casi cinco horas se registraron enfrentamientos en la capital del país, con uso de gases lacrimógenos, dinamita, petardos, palos y piedras por parte de manifestantes y policías. Los enfrentamientos cesaron cuando los activistas se retiraron hacia El Alto, y el centro de la ciudad recuperó una cierta calma.
Las protestas sumaron una cuarta muerte con el fallecimiento de una persona que participaba en los bloqueos que mantienen cercada La Paz y la cercana ciudad de El Alto. El viceministro de Régimen Interior y Policía, Hernán Paredes, explicó que «al correr, se cayó en una zanja que ellos mismos (los manifestantes) hicieron. Se cayó en un hueco, fue así de paradójico, y ahí tuvo un golpe mortal y murió».
Previamente, el portavoz presidencial José Luis Gálvez identificó al fallecido como Alberto Cruz Chinche y remarcó que «su deceso no fue por uso de arma letal o asfixia por gases», sino que «ni siquiera tuvo contacto con ningún miembro de las fuerzas del orden, ni policías ni militares».
