La secretaria general de la Presidencia y la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado mantuvieron un encuentro de una hora. La foto fue difundida por el presidente Javier Milei.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, mantuvieron una reunión de una hora en las oficinas de la primera. El encuentro ocurrió días después de que Bullrich anticipara que desacataría la orden de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli. La foto de ambas fue replicada por el presidente Javier Milei en su cuenta de redes sociales.
Según un funcionario del entorno de Karina Milei, la reunión tuvo como objetivo «distender» y negó que exista riesgo de ruptura. «Nadie va a romper nada, tienen que dejar de hacerse la película», afirmó.
El Poder Ejecutivo buscó dar un mensaje de pragmatismo. Una fuente cercana a la administración indicó que Bullrich «está firme» en su cargo. «Nadie va a romper. La confianza no se pierde. Puede haber diferencias. Es normal, pero el rumbo es claro y común», sostuvo.
La reunión no eliminó el malestar generado por el primer gesto de distancia de Bullrich, cuando presionó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a presentar su declaración jurada en el marco de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. No obstante, en el oficialismo reconocen la importancia política de la legisladora de cara a 2027.
«Algún costo se hizo, me imagino. No podemos prescindir de Patricia Bullrich», declaró una fuente con acceso al despacho presidencial. «Amor y paz y que quede claro», agregó otra voz del espacio libertario.
Algunas fuentes calificaron el gesto como «forzado» y señalaron que se produjo en un momento complejo para la administración, aunque celebraron la desescalada del conflicto. Una fuente que transita la Casa Rosada resumió: «Victoria para Patricia. Es ganancia. Se diferencia fuerte y en vez de represalias recibe convocatorias». La misma fuente admitió que refleja la «debilidad» de la administración. «Karina hizo lo que tenía que hacer. En otro momento la hubieran expulsado. Hoy no puede», graficó.
Bullrich está al tanto de su posición. Sabe que la necesitan por sus niveles de adhesión y por eso se diferencia en los casos en que considera incorrecto el rumbo del Gobierno. «Se posiciona como una ‘mileista sensata'», la definieron desde una de las tribus.
La estrategia de mostrar fotos amistosas para neutralizar rumores de tensión no es nueva. Ocurrió en marzo de 2024, cuando Milei se mostró abrazado a la vicepresidenta Victoria Villarruel, y en octubre del mismo año con Santiago Caputo junto a Karina Milei y al entonces ministro coordinador Guillermo Francos. Un año después, Francos salió del gobierno.
Bullrich, tras admitir que era de «persona de bien» poner a disposición del mandatario la renuncia a raíz del contrapunto, garantizó que no había «riesgo de ruptura». Asimismo, referenció un mensaje interno del espacio en el que justificaban su posición: «No comprometen el rumbo ni la eficacia de la gestión. Dentro de un espacio diverso y amplio es natural que existan diferentes miradas sobre los distintos temas. Ha ocurrido en otras oportunidades», aseguraron desde su entorno.
